Inició la Ruta del Golfo
Cálido recibimiento al MS Zuiderdam en su primera escala en el puerto de Veracruz
*Sus mil 760 pasajeros y sus 860 tripulantes, recibidos con los acordes del son jarocho y los bailes de gráciles veracruzanas y apuestos jarochos
VERACRUZ, VER., 25 DE ABRIL.- Eran las siete de la mañana de este lunes cuando la figura del MS Zuiderdam, el enorme crucero de Holland American Line (HAL), se dibujó sobre el horizonte marítimo frente a Veracruz. El sol apenas empezaba a brillar y la enorme esfera naranja auguraba que este iba a ser otro día de intenso calor.
No todos los días, no todos los meses, y debemos decir no todos los años llega un crucero turístico al puerto de Veracruz, no obstante ser considerado el primer puerto de México. No es fácil intuir por qué.
En sus 492 años de existencia, Veracruz ha sido puerta de entrada de lo mejor y lo no tan bueno de otros mundos, pero aquí se inició el mestizaje, la fusión de razas, desde que el 22 de abril de 1521, Viernes Santo, Hernán Cortés desembarcó en las playas de Chalchihuecan y bautizó ese, el primer enclave español en tierra firme del Nuevo Mundo, como Villa Rica de la Vera Cruz, la verdadera cruz, en honor al día que señala la tradición que Jesucristo fue sacrificado.
Y aunque por allí llegó lo mejor de Europa en el comercio, la cultura, las artes, la educación y también la religión, Veracruz casi siempre fue considerado un puerto comercial, antes que turístico.
Pero como el primer Ayuntamiento establecido en tierra firme continental, su fama trascendió las fronteras terrestres y marítimas, y se convirtió en puerta y puerto, en el principal gozne de la entrada a la Nueva España, que luego recuperó su nombre inicial, o por lo menos el principal que le impusieron quienes más presencia tuvieron en su territorio: México.
Muchos aún recuerdan, viendo hacia el horizonte, la llegada del Sinaia a la bahía de Veracruz, el 13 de junio de 1939, con niños y jóvenes que llegaban de España huyendo de la cruenta guerra civil que llevaba ya varios años desangrando a la Madre Patria. No eran turistas, pero fueron recibidos con alegría, con emoción, y los generosos brazos de los porteños, hombres y mujeres, niñas y niños y jóvenes, se extendieron para darles una cálida bienvenida, al igual que posteriormente se haría con los que llegaron en los buques Ipanema y Mexique.
Hoy, decenas de porteños, hombres y mujeres, niñas y niños, jóvenes, contemplaban extasiados a este enorme hotel flotante maniobrar para atracar en el Muelle de la T, y sus pasajeros y su tripulación –mil 760 de los primeros, 860 de los segundos- también fueron recibidos con alegría, con emoción, con el calor veracruzano en los sentidos literal y figurado, con guapas bailarinas enfundadas en el típico traje de jarocha, acompañadas de sus parejas enfundadas en albos trajes y tocados con el típico sombrero de cuatro pedradas.
Y así, entre las notas del son jarocho interpretado por el grupo Chalchihuecan, y bailado por los integrantes del ballet Tlaneci, poco a poco empezaron a desembarcar los pasajeros del MS Zuiderdam en su primera parada desde que salieron de Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos para iniciar esta Ruta del Golfo, que se busca sea permanente y tenga como primer punto a la antigua Villa Rica de la Vera Cruz, y de allí siga a Dos Bocas, Tabasco, y Progreso, Yucatán, y la parte mexicana de El Caribe.
No todos los días llega un crucero como estos, y obviamente muchos curiosos se arremolinaron a ver llegar a los turistas. Tantos curiosos, que las vallas fueron insuficientes; los vigilantes de la zona federal, como se considera al Muelle de la T, se hicieron bolas y no sabían a quién sacar y a quién no, y la nube de fotógrafos, camarógrafos y reporteros creció y creció y creció…
Los funcionarios de la Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía (Secturcyc), encabezados por la titular Leticia Perlasca, llegaron a dar la bienvenida. La señora alcaldesa del puerto, que llegó con su comitiva, igual. Todo era sonrisas y saludos: bienvenidos a Veracruz disfruten su estancia, o Welcome to Veracruz enjoy your stay, todo ello con el típico acento porteño.
Y los visitantes, gratamente confundidos con tanta alegría para recibirlos, también repartían sonrisas. Como Mary y Janice Nelson, que viajaron desde la Columbia Británica y Victoria, en Canadá, para abordar este crucero en las tibias aguas de la Florida y hacer este viaje que se lo habían propuesto en varias ocasiones sin tener oportunidad de realizarlo. “Too hot” dijeron al sentir la atmósfera cálida del puerto, acostumbrados al frío clima canadiense, ya enrumbado al Polo Norte.
Pero también estaba muy contenta Judy Smith, es oriunda de San Francisco, California, y quien ayudó al reportero a recordar aquella vieja canción de la era del flower power que interpretaba Scott Mckenzie y que se convirtió en un himno de toda su generación: If you're going to San Francisco/ Be sure to wear some flowers in your hair/ If you're going to San Francisco/ You're gonna meet some gentle people there (Si vas a San Francisco, asegúrate de usar algunas flores en tu cabello; si vas a San Francisco, allí conocerás a mucha gente agradable).
“Do you like it?” (¿le gusta?) preguntó el reportero a Janice Robinson quien improvisaba unos pasos de baile al compás de La Bamba. “Absolutely¡” (¡totalmente!) respondió, mientras que su esposo, Richard, dijo “Ritchie Valens” recordando al cantante americano de origen mexicano que hizo famosa una versión de esta típica canción veracruzana a ritmo de rock and roll por ahí de 1959 (¡hace apenas 52 años!) poco antes de morir junto con Buddy Holly y el Big Bopper en un accidente de aviación.
Y como ellos muchas otras parejas, en su mayoría norteamericanas y canadienses, aunque también iban algunos latinoamericanos residentes en Estados Unidos o Canadá desde hace años, sintieron el calor veracruzano de la bienvenida, mientras checaban sus boletos para saber qué autobuses abordar para ir a alguna de las excursiones a las zonas arqueológicas de Zempoala y Quiahuiztlan, o bien a Tlacotalpan, aunque los menos decidieron recorrer el centro histórico del puerto, porque no es fácil llegar a una ciudad como Veracruz en un gigantesco barco como este y descubrir que apenas a cinco minutos, a pie, ya están en el zócalo de la ciudad.
“Queremos ir a La Parroquia, es tan famosa en todas partes que queremos conocerla y tomar un buen café y unas ¿cómo se llaman? Ah, sí, canillas”, dijeron Francisco de Vega y su esposa Bertha, nacidos en Mexicali, Baja California. Y cuando supieron que sólo estaban a dos calles de distancia, apretaron el paso y se dirigieron hacia allá.
Cuando ya muchos de los ocupantes del MS Zuiderdam estaban en los autobuses y otros encaminaban sus pasos hacia el malecón y otros lugares del centro, escucharon las potentes bocinas del trasatlántico de origen holandés sonar a toda su capacidad para recordarles que la hora de regreso era a las seis de la tarde de este lunes, luego de lo cual, este hotel flotante con más de 82 mil toneladas de peso bruto, 936 pies de longitud y una velocidad máxima de 24 nudos y al mando del capitán Christopher M. Turner, proseguirá su travesía por el Golfo de México.
Quizá en breve tiempo el MS Zuiderdam regresará a Veracruz, y atrás de él otras embarcaciones del mismo tipo, luego de esta cálida bienvenida que recibieron sus tripulantes este lunes. Todo puede suceder…





