De
la Tierra al Hombre, el barro se transforma en el taller de alfarería
- Día
con día, visitantes al parque Takilhsukut
abarrotan los talleres en busca del conocimiento ancestral que el pueblo
totonaca ofrece
El
Tajín, mpio. de Papantla, Ver., 18 de marzo de 2012.- Amasado, cocido, pulido y
quemado, generación tras generación, el barro ha sido la materia prima para la
creación de diversas herramientas de cocina y figuras de ornato “nacidas de la
tierra para el disfrute del hombre”, así lo expresó María Morales Hernández,
instructora del taller de orfebrería en el Nicho de la Tierra del Parque
Temático Takilhsukut.
Al respecto,
la maestra María explicó que el barro utilizado por los ancestros totonacas
provenía de tres clases de tierra, todas ellas extraídas de la huasteca, mismas
que a su llegada al taller eran amasadas mezclando barro de ladrillo, barro
amarillo local y agua; misma receta utilizada en nuestros días.
Posterior al
amasado, a la pasta se le da forma de ollas, platos, vasijas, animales o
deidades, pasa ser utilizado como herramienta en la cocina tradicional o como
elementos de adoración y ornato.
Para darle un
fino acabado a cada una de las piezas, la maestra María Morales compartió con
sus alumnos la técnica de pulido perfecto mediante el uso de imanes y cuarzos
que se frotan sobre la pieza humectada hasta obtener una superficie pareja y
lisa, “si tiene pellizcos o cosas así entonces no pasa y se deshecha”, dijo.
Asimismo
comentó que cuando una pieza es desechada, se tritura manualmente hasta obtener
un fino polvo que posteriormente servirá como aditivo en la fabricación de
nueva pasta de barro.
Una vez
formada, cocida y pulida una figura, la artesanía es sometida a un proceso de
calor de extra cocido llamado “quemado”, con el que se da el toque final al
trabajo y se alista para su uso ornamental o culinario. Es de gran importancia
mantener fijo el uso del utensilio, “si es para café, siempre será para café;
si es para frijol, siempre será para frijol; no se pueden combinar”, enfatizó
la maestra.
Desde el
arranque de esta Cumbre Tajín 2012, tanto el taller de alfarería, como los
demás que le acompañan, han registrado una espectacular asistencia, ejemplo del
interés que la población tiene por conocer más de la cultura tradicional de
esta tierra totonaca.
Con nostalgia, doña María Morales recuerda cómo su madre le enseñó a
trabajar la tierra hecha barro, actividad de la cual obtenían el sustento
diario mediante la venta de ollas y cazuelas, “queremos hacer florecer esto
otra vez, qué bueno que vienen a ver cómo se trabaja el barro, sobre todo los
niños, para que aprendan y no se acabe la tradición”, concluyó.




