FRANCISCO
GÓMEZ MAZA
ANÁLISIS
A FONDO: EL ILUSO DE EL PEJE
·
No, por decisión de Washington
·
El mensaje es la televisión
Lo último que Andrés Manuel López Obrador
pierde es la esperanza: Ayer le dijo a los reporteros que cubren su campaña:
“un síntoma que me indica que vamos bien es que ya empezaron a fijarse en
nosotros; ya los del PRI están lanzados, están nerviosos”…
Particularmente, la encuesta de GEA-ISA,
publicada diariamente por Milenio Diario
ya colocó al tabasqueño por arriba de Josefina Vázquez Mota, y los
observadores esperaban que, pasadas las vergüenzas que dio la panista ante el
grupo de “periodistas” del programa a Tercer Grado, del establecimiento
mediático, sus momios siguieran descendiendo. Habría que ver los sondeos de
ayer jueves para comprobarlo.
La enorme desventaja de López Obrador frente
al candidato de la alianza PRI-PVEM (Compromiso por México) puede no estar sólo
en las preferencias de los votantes recogidas por las encuestadoras. Según el
izquierdista, éstas están “copeteadas”. En última instancia eso es lo de menos.
Durante casi toda la campaña del 2006 se mantuvo a la cabeza como franco
vencedor y a la hora de la hora los robots informáticos le hicieron el
“milagrito” a Felipe Calderón, “aiga sido como aiga sido”…
El hándicap en contra de López Obrador es
López Obrador mismo, no obstante que en la actual campaña ha tenido que ceder
ante los grupos empresariales, y ante el gobierno estadounidense mismo, con la
clara intención de despejar cualquier duda de que, siendo presidente de la
república, adoptaría su antigua piel de lobo expropiador de los grandes medios
de producción y conductor del modelo económico mexicano hacia el socialismo.
Pero la decisión de los grupos dominantes
está ya tomada. No vacilarán en lograr que el candidato de las izquierdas se
quede en un segundo y último intento por sentarse en La Silla presidencial. No
van a apostarle a una alternativa que extienda la mancha izquierdista que ya
cubre la mayor parte de Sudamérica. Y menos en el mismo patio trasero, en el
traspatio. Washington jamás lo permitiría. De esto tienen que estar plenamente
conscientes los millones de seguidores del hombre de Macuspana.
Estados Unidos acepta de muy buena gana, e
incluso con entusiasmo sin igual, la caída del Partido de Acción Nacional. A
pesar de que esta empresa político electoral representa, por naturaleza, los intereses
del gran capital, le falló a Washington. No supo como reactivar el mercado
interno, ni el poder adquisitivo de la población, ni el empleo, condicionantes
de un buen desempeño del mercado – de la ley de la oferta y la demanda - para
privilegiar los márgenes de ganancia de las empresas medianas y grandes.
Los panistas tampoco supieron cómo parar el
enorme flujo de drogas ilícitas al mercado estadounidense y se enfrascaron en
una carrera de represión (¿Le gusta la cifra de 70 mil muertos?) y violación de
los derechos humanos, que le ha pegado muy duro a las agencias de seguridad y
derechos humanos del imperio.
No se complican los líderes de la Casa Blanca
y de las potencias supranacionales como el Club Bilderberg. La ven más fácil
con Enrique Peña Nieto, quien garantizaría una vuelta a la institucionalidad democrática
mexicana, con la cual venían trabajando sin complicaciones hasta que Vicente
Fox ganó la presidencia, pero más por cansancio del electorado con los
gobiernos priístas, que por ser una alternativa real.
Peña Nieto es garantía de que México
retomaría el camino del nacionalismo con ciertos grados de justicia social, pero
con un colaboracionismo albamente productivo, ni más ni menos. Washington eso
es lo que busca reestablecer.
Para ello sirven los medios, particularmente
la televisión, y ahora las llamadas redes sociales. Felipe Calderón (lea PAN)
ya no nos es útil. Por tanto, no nos sirve Josefina Vázquez Mota. Menos cuando
ha demostrado su incapacidad política y su total desfiguro como mujer de
Estado. Menos nos sirve López Obrador. Sería meternos al infierno con satanás.
Otro Hugo Chávez, y al lado. La garantía pues es Peña Nieto. Aunque… aunque
todo puede pasar. El candidato del PRI ha echado mano del legado de Luis
Donaldo Colosio Murrieta, mandado a asesinar quién sabe por quién, luego de que
se deslindó del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.
La moneda, júrelo, está en el aire. Aún nada
para nadie.




