REDES SOCIALES A LA CALLE
Ángel Lara Platas
La espontanea y sorpresiva irrupción de los estudiantes (y otros jóvenes)
en la vida política nacional, sin lugar a dudas que obedece a las condiciones
prevalecientes que actualmente vive el país entero. Y aunque el Presidente de
la República haya pretendido deslindarse diciéndose extrañado de que eran expresiones
de inconformidad en contra de un candidato en particular, en declaraciones
posteriores los propios jóvenes han puesto en claro sus motivos y han
considerado pertinente incluir como parte de su protesta, temas nacionales que forman
parte de su lista de preocupaciones.
Por ejemplo, exigen a los medios de comunicación mayor claridad y certeza
en la información que difunden, especialmente en lo que se refiere a asuntos
políticos y electorales.
Les preocupa el desempleo. Ellos han externado su profunda frustración que envuelve
a los recién egresados cuando se enfrentan a la escases de empleos, así
comprueben maestrías o doctorados. Les lastiman las condiciones de inseguridad
que se ha apoderado del país entero, y qué decir de lo que comentan de la imparable
corrupción y las complicidades. Y de esto algo le toca al primer huésped de Los
Pinos.
Si la explosión de la olla exprés no ha pasado a mayores, ha sido por la
actitud reflexiva de los propios estudiantes de la Ibero, que rápidamente
trataron de alejar su protesta del apetito de los partidos políticos o sus
candidatos. Hasta esta parte de las campañas lo han conseguido, pero no
totalmente. En el Distrito Federal se han visto manos amarillas con tacto de
seda, que han estado tocando los hombros de algunos líderes visibles, con la
insana intención de re direccionar la proclama.
En el contexto de los nuevos escenarios electorales, se observa un nuevo
fenómeno que se está presentando en casi todo el país: los jóvenes están
descubriendo el placer de tomar las calles como una actitud refleja en contra
de quienes no quieren que las tomen. En los movimientos que se están gestando
en varias ciudades, se puede apreciar el interés de la juventud de reencontrarse,
de identificarse y fusionar sus palabras de inconformidad.
En las calles han encontrado un espacio para dirimir controversias y
asuntos de interés general.
Muy aparte de que la movilidad estudiantil pudiera alterar los resultados
del primero de julio, lo que se ve es que sus convocatorias son más amplias
cada vez, adquiriendo la nítida figura de una verdadera expresión social, que
puede ir más allá del primero de julio.
Tampoco hay que perder de vista que entre los jóvenes usuarios de las redes
sociales, se encuentran simpatizantes del PAN, del PRI, del Verde Ecologista y
de los partidos de izquierda. Por eso sería muy aventurado anticipar su
influencia en los resultados finales.
Después del detonante percutido aquel viernes en la Universidad Iberoamericana,
los jóvenes son ya una expectativa muy interesante para la vida política del
país. Los partidos políticos no podrán continuar con sus tradicionales estilos,
sin modificar sus procedimientos de selección de candidatos.
Las redes sociales están bajando a las calles. Todo el mundo se dio cuenta
que funcionan con rapidez y eficacia. La sociedad está comprobando la fuerza de
estas nuevas líneas de comunicación. Como todo, pasará algún tiempo para que
adquieran la madurez necesaria para estar en posibilidades de definir los
procesos electorales, bajo criterios definidos y bien pensados.
Este asunto tomó por sorpresa a todos los dirigentes partidistas. Hubo
declaraciones impensadas que lejos de calmar las cosas exasperaron los ánimos
juveniles. Nadie supo realmente qué pasaba con la visita de Peña Nieto a la
Ibero, ni siquiera sus opositores.
Sin embargo, en medio de opiniones confusas y encontradas, hay una voz que
se escuchó interesante y reflexiva: la del Senador Manlio Fabio Beltrones. Hizo
un urgente llamado a todos los actores políticos a ser autocríticos, a cambiar
actitudes y a asumir compromisos concretos ante el agravio que manifiestan los
jóvenes.
Otro de los asuntos que para nada están favoreciendo las campañas de los
candidatos presidenciales, pero más la de Peña Nieto –por su carácter de
puntero-, son los discursos de los candidatos a diputados federales y a
senadores de casi todo el país.
En su proselitismo verbal se están olvidando de su candidato a la silla del
águila, y lo que se aprecia en sus alocuciones son expresiones de promoción
personal.
El nombre de Enrique Peña Nieto no aparece en la mayoría de los discursos
de los aspirantes a diputados o senadores. Tampoco hacen alusión al ideario del
aspirante presidencial ni a sus temas de campaña. Quedan pocas semanas para que
concluyan las campañas, si descuidan este importante aspecto podrían llevarse
una sorpresa nada agradable.
Ardua tarea que deberá articular el mismísimo Pedro Joaquín Coldwell, a la
voz de ¡ya!
Por lo que muestran los promocionales, Josefina cambió sus propuestas por
golpes bajos, y Andrés Manuel su amoroso y aterciopelado discurso, por su
tradicional estilo del líder impulsivo que cuando pierde… ¡arrebata!




