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Libros usados, más allá de la lectura, un culto al objeto

 Libreros independientes de Xalapa coinciden en que la XXIV Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil es un éxito

* Confluyen muchos aspectos que la hacen rica, diversa, interesante
Xalapa, Ver., 31 de julio de 2013.- A casi una semana de haber sido inaugurada, la XXIV Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil continúa entreteniendo y cultivando a los visitantes que a diario acuden a su sede, el Colegio Preparatorio de Xalapa, para adquirir los más novedosos ejemplares y también los más antiguos, los más escasos, los considerados tesoros.
Es mediodía y todos los niveles de la Prepa Juárez, como es conocido este colegio, está abarrotado de padres e hijos que con paciencia acarician, sopesan, ven, revisan el libro a comprar. Los vendedores, atentos, ofrecen detalles, seducen, convencen. El libro va al bolso de mano, a la mochila y la sonrisa como de vencedor olímpico se pinta en los rostros  del vendedor y el lector; la transacción está consumada.
La primera edición de la Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, descansa sobre el anaquel delgado, metálico, pegadito a la pared. Rafael Alejandro Hernández, representante de la librería El Hombre Ilustrado, se apresura a presumir el ejemplar.
“Es la primera edición, la colombiana de abril de 1981”. El cliente sonríe, le pide verlo. Una rápida ojeada lo convence. “Tengo tiempo buscándolo y también el filme”. Acto seguido lo paga, lo guarda en la mochila y continúa por los pasillos.
“Tener en las manos un libro usado va más allá de la lectura, es entrar en el mundo del culto al objeto, y eso hace la experiencia de la lectura más rica”, dice el joven vendedor, vestido con chaleco negro y una corbata cuyo nudo, desesperado, busca deshacerse.
Desde el primer día, la feria ha sido exitosa, aseguró, innumerables familias, estudiantes, jóvenes en grupos, escritores, poetas, intelectuales, músicos, periodistas, acceden diariamente al lugar en busca de los ejemplares más escasos, y en ocasiones más difíciles de conseguir.
El vender libros usados implica muchos retos que no lo son para una editorial o una librería de productos nuevos, pues los clientes que buscan las primeras ediciones, por ejemplo, obligan con frecuencia a una investigación exhaustiva, a rastrear el ejemplar y traerlo desde donde esté.
“Hoy entregué un libro que conseguí en Argentina. El señor que me lo pidió y esperó paciente, se lo llevó feliz”, comentó Marduck Obrador Cuesta, de la librería Los Argonautas y dijo que este episodio se repite con frecuencia, porque lejos de ser lectores que acuden a comprar usado por falta de dinero, son muy competentes, especializados.
“A veces buscan una edición en particular, porque están investigando autores, comparando cambios, modificaciones que existen entre una editorial, o de una edición y otra, por eso es una ardua tarea conseguirlos a toda costa; en ocasiones es empresa casi imposible”.
La feria ha sido exitosa, coinciden los dos empresarios de “viejas novedades literarias”, las ventas han aumentado exponencialmente, hasta en 400 por ciento, lo que definitivamente es un triunfo, aseguran.
Rafael Alejandro explicó que “en la feria confluyen muchos aspectos que la hacen rica, diversa, interesante, porque ofrece conciertos de muchos tipos de música, obras de teatro, talleres, conferencias, charlas con grandes autores, y todo eso es un atractivo para una sociedad que gusta de leer”.
También las familias interactúan intensamente al comprar un libro; opinan, sugieren, se aconsejan entre sí, comentan la historia, el poema que más les gustó, el cuento más impactante y esa interacción se extiende al vendedor y la experiencia puede desembocar en una amistad o en un nuevo contacto para conseguir nuevas obras más adelante.
En este sentido, consideró que el gran capital que se llevan las familias al salir de la feria, más allá de la importancia de ejercitar la lectura, es el darle “alimento al espíritu mediante la literatura. Es hermoso ese trabajo del libro, es romántico, incluso llegas al punto de certeza de que con la lectura podemos cambiar al mundo”.
Marduck Obrador aseguró que tiene una cartera muy específica de clientes y que su módulo ofrece más de 700 títulos de ediciones agotadas de diversos géneros y que tienen una demanda en cierto círculo de lectores.
Expresó que la presión aumenta en fechas previas a la feria, el esfuerzo por conseguir los títulos, las ediciones, los ejemplares que potencialmente serán solicitados, implica una labor ardua porque hay que obtenerlos en buen estado y conseguir un precio que al consumidor le sea atractivo y pueda pagar.
“En esta ocasión pude adquirir una biblioteca y con ese acervo estoy cubriendo las necesidades de mis clientes, además fue una biblioteca muy buena. Estas estrategias de búsqueda es lo que nos permite estar vigentes”.
Finalmente, detalló que los libros usados tienen una gran vigencia, son un mercado que va en aumento y que por ello comienza a conformarse un tianguis en el Barrio de Xallitic, bajo el slogan Los libros a la calle, y que por el momento opera los fines de semana.
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