SIN
HONESTIDAD Y CAPACIDAD DE JUECES NO VALDRÁN JUICIOS ORALES EN VERACRUZ
AFIRMO
LA DELEGADA DE FORO DE ABOGADOS EN LA ENTIDAD JUSTINA REDUCINDO CANDANEDO.
Zongolica,
Ver.- Mientras el Estado no tenga garantizada la capacidad y la honestidad de
los funcionarios que integran el poder Judicial, los juicios orales estarán
condenados a fracasar, afirmó categórica la delegada del Foro de Abogados del
Estado de Veracruz, Justina Reducindo Candanedo.
Estableció
que los juicios ya eran orales de acuerdo a lo que dicta el Artículo 40 del
Código de Procedimientos Civiles: “Los jueces y magistrados o quienes
correspondan, recibirán por sí mismos, las declaraciones y presidirán todos los
actos de prueba, bajo la pena de suspensión de uno a dos meses, independientemente
de otra responsabilidad que pudiera resultarles”.
Sin
embargo, sostuvo, “cuándo hemos visto a un juez que presida las audiencias, yo,
en lo personal, exijo que el juez esté presente en las audiencias y por qué, lo
exijo, porque es trascendental que escuche, porque él, entonces, va a poder
calificar si el interrogatorio es correcto, si el que contesta lo hizo
realmente con espontaneidad, si revela que está diciendo la verdad o no?”.
Insistió,
“los jueces nunca están en las audiencias, y si lleva a cabo una inspección
ocular, el juez nunca va, siempre manda al secretario, aquí se requiere un
mayor compromiso de los jueces, secretario y de todo el personal que interviene
del poder judicial, para que funcionen los juicios orales”.
Precisó,
“para que haya una sana impartición de justicia, será necesario que haya
honestidad entre el personal del poder judicial, pero además que tengan la
capacidad para que se pueden desempeñar profesionalmente”.
Ya
las universidades son las responsables de la formación académica de los futuros
jueces que serán encargados de impartir justicia, por esa razón, tienen que ser
muy estrictos de que se cumplan con todos los planes de estudio, que no se
regalen calificaciones, apuntó.
Terminó
diciendo que el Tribunal Superior de Justicia en el Estado debe de aplicar
concursos de oposición para designar a los futuros jueces, ya que muchos de los
que imparten justicia se valen del amiguismo o del compadrazgo para obtener un
cargo de este nivel.




