EN
IXHUATLANCILLO
TRAS PRIVAR DE LA LIBERTAD A UNO DE LOS CONTENDIENTES EXIGIRÁN LA ANULACION DE LA CONTIENDA, ASEGURAN SIMPATIZANTES DEL SEÑOR UBALDO VASQUEZ
ROSAS
Por: Jacinto ROMERO FLORES
Ixhuatlancillo, Veracruz.- Tras conocer los resultados de la
elección para comisariado ejidal dando como ganador al ex alcalde Juan Flores
Flores con 104 votos, Bernardo Villa Reyes con 80 y Ubaldo Vásquez Rosas con 30
votos, este último dijo en entrevista, haber sido privado de la libertad por
sujetos desconocidos tres días antes de la elección que tuvo lugar el pasado
martes.
Sentado en un tronco seco el señor Ubaldo Vásquez cuenta,
paso a paso el suceso vivido hace ocho días, domingo para ser exacto; de
pantalón azul marino, camisa color azul a cuadros y guaraches, su mirada la
pone en un punto fijo, al tiempo que se frota las manos y las muñecas, donde le
colocaron la cinta canela para dejarlo maniatado.
En su mirada se observa una impotencia, cruel y desgarradora,
ganas de gritarle a Dios !Gracias! por haberle devuelto la vida; la palidez de
su rostro denota la deshidratación de tres días; don Ubaldo vuelve a frotarse las manos, platica pausadamente y suplica no tomarle la
foto para que no tenga problemas.
Acompañado de su familia y amigos, el secuestrado, afirma no creer estar vivo, sin embargo, dice que todo lo vivido desde el domingo a las 22:00 horas, hasta las 10:00 de la mañana del pasado jueves, es motivo para acercarse al Santísimo y pedirle por toda su familia, y pedir ¡válgase! por aquellos que se lo llevaron.
En voz baja, con miedo, cuenta lo ocurrido: “me bajaron de la camioneta a la altura del Crucero de Santa Ana, alcance a ver unas armas grandes, ya te llevo la chingada, súbete, así me gritaron, me parece que me subieron a una unidad cerrada, me colocaron venda en los ojos, y me amarraron las manos hacia adelante.
Asegura que durante esos tres días, nunca lo bajaron de la camioneta, todo el tiempo andaba zangoloteándose, por los caminos, seguramente, dijo-, solo me daban de comer galletas, sin darme agua, a veces se detenía la camioneta, pero nuevamente volvía a jalar, confió a este reportero.
El pecado de don Ubaldo Vásquez Rosas, fue ni más ni menos que tratar de ser el comisariado ejidal de su pueblo, Ixhuatlancillo.




