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El código postal cuenta

Crónicas Urgentes
Claudia Constantino

            Domingo por la tarde en Xalapa, tras una mañana inusualmente calurosa para esta ciudad, el viento comienza a soplar y acto seguido empiezan a caer grandes gotas de agua que a los pocos minutos se alternan con granizos de dimensiones extraordinarias. Tejas, ventanas, macetas, parabrisas, láminas, cristales, automóviles, domos; todo truena; cruje fuerte; se azota.A los pocos minutos de conjurada la tormenta, todo sucumbe a los proyectiles que lanzan las nubes sobre una parte –por fortuna no tan vasta- de la ciudad y algunos municipios cercanos (12) según reportó al día siguiente protección civil. Hay jardines destruidos; cables caídos; servicio de internet interrumpido; daños.
            Al término del bombardeo aéreo de la naturaleza enfurecida, los habitantes de la zona más afectada, salen de sus casas, pasando del azoro al recuento de sus daños. A muchos automóviles, la granizada les estrelló el parabrisas, el medallón o ambos. Los damnificados son muchos. La zona más afectada es la aledaña a “Las Tancas”; Plaza Américas; Torre Ánimas y “Las cruces”. Antes de que se acabe el día el vocero Alberto Silva, anuncia en su cuenta de Twitter que el gobierno del estado por instrucciones del gobernador Javier Duarte, ayudaría a los afectados.
            Al leer el Tweet, muchos lo tomaron a broma, otros se apresuraron a tomarle una foto al comunicado y a replicarlo en las redes sociales. Pocos minutos más tarde, el gobernador en su propia cuenta deTwitter, proporcionaba los números a los que había que comunicarse para recibir orientación de los requisitos que se debían cumplir para recibir el apoyo ofrecido. Más tarde, ante la saturación inmediata de dichos números, ponía a disposición otros más.
            La ayuda ofrecida consiste en el remplazo de parabrisas y medallones de los vehículos afectados. Entre las marcas de los vehículos víctimas del temporal hay buen número de: BMW, Mitsubishi, Jeep, Toyota, etc. Son vehículos cuyas refacciones no son precisamente económicas. Los daños sufridos no se limitan a parabrisas y medallones.
            Al día siguiente, el lunes, las instalaciones de las aseguradoras, lo mismo que de protección civil se encuentran abarrotadas. Las compañías de seguros, intentan todos los vericuetos posibles para rehuir la obligación de reparar los daños a entera satisfacción de los clientes;Los clientes, con nivel de tolerancia casi cero al observar su patrimonio literalmente abollado, llaman a sus abogados para defenderse.
            En las cruces el código postal cambia y ahí la preocupación no es que la camioneta de un millón de pesos –que en su vida han visto- vuelva a lucir impecable y no como queso gruyere. En las cruces el problema es que los viejos colchones en que duermen estos colonos se echaron a perder con el agua, que ya fue la puntilla. La lámina de los techos voladas, agujereadas y hubo que taparlo todo con bolsas de basura gigantes o lonas.
            El gobierno del estado en el primer código postal donde comenzamos esta crónica, dispuesto a pagar parabrisas y medallones; aquí en las cruces, llegan empleados del municipio con atados de láminas, estrechan las manos de los que menos tienen en solidaria actitud, se toman la foto entre las familias congregadas en busca de apoyos.
            En el código postal 91190 tienen para pagar seguros cada año, contra todo riesgo, de vehículos que rebasan el cuarto de millón de pesos.  En el 91216 sus 400 habitantes tienen escolaridad promedio de cuarto grado de primaria y no han comprado un seguro de nada en su vida. Evidentemente, para el gobierno del estado: el código postal cuenta.

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