CECILIO BALTAZAR MIRANDA
A cien días de la administración de Ramón Poo Gil, alcalde de la ciudad de Veracruz, han sido de puros planes y anuncios de programas que no terminan de aterrizar, envuelto en conflictos con decenas de vendedores ambulantes a los que ha desplazado de sus habituales áreas de trabajo sin ofrecerles una alternativa de supervivencia, sumido en una evidente desorganización operativa causante del abandono de áreas importantes del ayuntamiento como bomberos o áreas deportivas por ejemplo.
Y es que a Ramón Poo, le está sucediendo lo que en su momento experimento su antecesora que padeció el congelamiento político y económico del ejecutivo por rencillas grupales hacia el interior de su partido. Hoy a Ramón no le llegan los recursos y es sumiso obediente de las ordenes de Xalapa, no es dueño de sus decisiones.
Por ejemplo en materia de obra pública aún no anuncia formalmente el programa de obras 2014, pero él y Salvador Barbes, su director de obras ya están haciendo la repartición cumpliendo compromisos que el ejecutivo y él contrajeron en campaña, incluso algunos de esos compromisos ajenos a su campaña y el municipio de Veracruz.
Es decir, todo sigue igual a la administración anterior, Ramón Poo es sólo un obediente servidor y no picha, ni cacha, ni deja batear, mientras tanto los servicios públicos más elementales de la ciudad como es la seguridad pública esta de cabeza, le han pegado dos veces a un banco ubicado en la parte posterior al palacio municipal, y a otros más en distintos puntos de la ciudad.
Ramón sólo planea y no aterriza, no se ve su mano de gobierno municipal, esta decepcionando a Veracruz.
Mientras que su director de gobernación impuesto por su antecesora, es un títere más que solo se mueve cuando le ordenan hacerlo y hace lo que su jefa le dice, como trabajar en contra de Poo quien no ponen orden en palacio, Aldo Vázquez tiene cerca de cien aviadores en la nómina, por orden de su jefa, no tiene carisma para actuar como director de gobernación.
Y solo citaremos dos casos por así nombrarlos, el caso de las despensas con gorgojos que repartió el diputado Tonatihu Pola lo puso en la palestra cuando este le recriminó el no haber “podido controlar al líder Gabriel Méndez” y no estaba frente a él si no lo hubiese cacheteado, de acuerdo a las palabras altisonantes que escuchamos cuando le llamaba por teléfono como si fuera su empleado.
Y ahora con el pseudo líder de los artesanos Rafael Gómez Casas con quien se ha amafiado para hacerle el “caldo gordo” al alcalde, ya que ha permitido que Gómez Casas suba al balcón de gobernación a poner mantas en contra del alcalde y del gobernador y todos los días está metido en palacio municipal permitiéndole invadir hasta la oficina del director de gobernación de quien pide su cabeza porque según el “líder de artesanos” no sabe nada.
Así las cosas van de mal en peor, Ramón Poo Gil, quizás es un muchacho con buenas intenciones, pero desafortunadamente cree en los chismes que sus “colaboradores” le llevan y así sus cien días de gobierno, han sido desaprobados.





