ORIZABA (07/03/26). En el norte de Orizaba, el vaso retenedor de aguas pluviales conocido como El Chirimoyo guarda una tensión palpable entre la protección del medio ambiente y la salud de quienes viven a sus alrededores. Lo diseñaron para controlar inundaciones de los multifamiliares y, no para albergar vida silvestre. Vecinos sufren infecciones gastrointestinales, diarreas, y enfermedades en la piel, porque el municipio de Mariano Escobedo vierte aguas negras al vaso regulador.
El sitio se convirtió en un vertedero clandestino a donde tiran los desechos humanos. Los problemas entre municipios y las batallas legales chocan con las preocupaciones familias que exigen el dragado del Chirimoyo.
Piden sanear El Chirimoyo sin más demoras
En las calles del fraccionamiento San José, a pocos metros del vaso regulador, reunimos a vecinos que apoyan el programa de limpieza del Ayuntamiento de Orizaba. Todos han visto cómo la contaminación del Chirimoyo afectó directamente sus vidas.
— Doña Rosa Márquez, 58 años, residente desde hace veinte años —
"En el año 2000, en temporada de lluvias, el agua llegó hasta la cintura en mi casa. Perdí refrigerador, lavadora y las fotos de mis hijos cuando eran pequeños – artículos que no se pueden reemplazar-. He ido a las oficinas municipales varias veces pidiendo ayuda, y cuando anunciaron el programa de limpieza, pensamos que por fin llegaba el alivio. Los ambientalistas hablan de animales, pero ¿qué hay de nosotros? Somos seres humanos también, y necesitamos vivir en condiciones seguras y dignas”.
Carlos Sánchez, 54 años, padre de dos niños
"Mis hijas tienen 7 y 9 años, y desde hace meses se enferman seguido, de gastroenteritis y resfriados que no se van. El doctor nos dijo que podría ser por la mala calidad del aire y el agua contaminada que se acumula cerca. Yo apoyo la limpieza porque no quiero seguir viendo a mis hijas en cama con fiebre. Si hay fauna ahí, seguro que con el agua sucia también se están muriendo. Un vaso regulador limpio sería mejor para todos, para nosotros y para los animales".
Juan Carlos Reyes, 65 años, representante de vecinos
"Nosotros no estamos en contra del medio ambiente, al contrario, queremos que el Chirimoyo vuelva a ser el lugar que debería ser, un espacio que controle las inundaciones y donde haya vida sana. El programa del ayuntamiento incluye no solo limpiar, sino también poner cercos para evitar que sigan tirando basura y monitorear que Mariano Escobedo deje de mandar aguas negras. Hemos recolectado más de 500 firmas de vecinos apoyando esta iniciativa. Esperamos que la justicia entienda que la salud pública no puede esperar a que se hagan todos los estudios del mundo".
Los vecinos cuentan que además de las pérdidas materiales y los problemas de salud, la contaminación del Chirimoyo ha afectado el valor de sus propiedades y ha generado rechazo en quienes quieren mudarse a la zona. "Nadie quiere vivir cerca de un vertedero", afirma Doña Rosa.
La contaminación no se limita a los desechos locales: el municipio vecino de Mariano Escobedo descarga aguas negras y desechos de su sistema de drenaje directamente al vaso regulador, sin tomar en cuenta las consecuencias para las familias de Orizaba. Además, algunos inquilinos siguen arrojando animales muertos, basura, restos orgánicos, pañales desechables e incluso ropa interior al retenedor.
El resultado es un coctel de contaminantes que genera un olor nauseabundo que invade las calles cercanas y se convierte en un terreno fértil para enfermedades. Mosquitos, moscas y otros insectos transmisores proliferan en las aguas estancadas.
Pero el riesgo más acuciante se presenta cuando caen las lluvias. El sistema obstruido no cumple su función de control de inundaciones, y los fraccionamientos colindantes se inundan con frecuencia.
Colocan lonas de apoyo de vecinos al dragado y limpieza del Chirimoyo
Enfrente del vaso regulador de aguas pluviales vecinos colocaron mantas de apoyo para que el gobierno municipal de Orizaba continúe con las labores de dragado y limpieza del contenedor.






