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El terrorismo de Estado y el despojo violento de tierras, "Pronunciamiento político"

Al pueblo en general


Este 10 de abril se cumplieron 97 años del asesinato del General Emiliano Zapata, fecha histórica que la memoria del pueblo ha registrado como un ejemplo de lucha por la defensa de las tierras y los derechos del pueblo, que marca a la vez el arribo de la burguesía mexicana naciente después de traicionar los intereses populares que dijo representar con el asesinato de los caudillos de la revolución mexicana.
Un siglo ha transcurrido desde aquella traición hacia el pueblo, sin embargo, la historia pareciera repetirse, nuevamente millones de trabajadores del campo y la ciudad nos consume la miseria, la hambruna y la represión. La tierra ha sido enajenada de sus legítimos dueños, amplias masas campesinas emigran de sus lugares de origen movidos por el hambre, nuevos caciques emergen, hoy bajo el amparo de prominentes firmas capitalistas o título de político de oficio que se constituyen en la burguesía agraria.
Las condiciones del campo y la ciudad nos demuestran que existe una profunda desigualdad social, la realidad comprueba a diario que mientras la mayoría imprimimos a nuestras vidas largas jornadas de trabajo para satisfacer lo mínimamente esencial, otros viven a expensas de nuestro trabajo y para ellos los efectos de la crisis económica son muy distintos, mientras los desposeídos pierden en su existencia, los grandes capitalistas continúan amasando grandes ganancias aun en los peores momentos de la crisis.
Como Frente Nacional de Lucha por el Socialismo no podemos pasar por alto esta fecha histórica, no es el acto banal el que nos mueve para recordar como fetiche a los héroes populares, sino el recordar y tener presente que las necesidades históricas de las masas proletarias aún no ha sido cumplido.  Salimos a las calles y plazas públicas en actividades políticas de masas para recordar la importancia política de esta efeméride y expresar nuestro repudio por las consecuencias que la imposición de las políticas neoliberales y el terrorismo de Estado provocan contra los diferentes sectores populares.
Las consecuencias del terrorismo de Estado como política gubernamental y estrategia contrainsurgente es un hecho inocultable, la realidad no permite dudas, miles de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados dan cuenta de esta política, crímenes patentes en el gobierno actual cuyo brazo ejecutor son el ejército, la marina, policías y paramilitares.
Con la práctica del terrorismo de Estado se intenta paralizar al pueblo a sangre y fuego, evitar que el descontento de los trabajadores dé paso a la organización y resistencia popular, que se le imprima la combatividad en cada acto de repudio de las consecuencias nefastas del régimen. Se busca coartar la adquisición de conciencia de clase, que las víctimas de esta política criminal nos identifica la pertenencia a los sectores populares, sea obreros, amas de casa, magisterio democrático y campesino pobre, en concreto, de todos explotados y oprimidos.
Porque el desempleo, salarios irrisorios, encarecimiento de los artículos de primera necesidad, privatización de la educación y salud, muerte por enfermedades curables, vivienda digna, son los efectos palpables del derrotero de crisis en la que sea sumergido la economía mexicana dependiente del imperialismo. Dependencia económica que se traduce en pauperización de los trabajadores del campo y la ciudad.
La existencia de los crímenes de lesa humanidad, entre ellos la desaparición forzada, la ejecución extrajudicial y desplazamientos forzados con flagelos que laceran profundamente a quienes de manera organizada o no protestan ante las consecuencias nefastas del régimen. La exigencia de justicia, mejores condiciones de vida, se intensifica con la profundización de la crisis estructural del capitalismo y en consecuencia de la pobreza y la miseria, como reflejo nítido de las contradicciones del capitalismo.
México no es la excepción toda vez que la crisis económica tiene sus repercusiones en la crisis política que vive el régimen, por eso la política de terrorismo de Estado hasta hoy se documenta con sus saldos que reflejan la magnitud de este fenómeno que desangra al  pueblo trabajador, más de 250 mil ejecuciones extrajudiciales, más 300 mil detenidos desaparecidos y millones de desplazados de manera forzada de sus lugares de origen.
Planes que contemplan el despojo de tierras de manera violenta y a través de medidas legaloides hoy se saquea y despoja la tierra a los campesinos, por lo que la lucha y su defensa es una necesidad inaplazable, los países imperialistas no han dejado margen alguno en su asedio por el control de territorios geoestratégicos por ser fuente de recursos naturales y estratégicos como los minerales y petróleo. Menos cuando la crisis estructural de la sociedad capitalista exige controlar materias primas para oxigenar su permanencia y perpetuar la explotación y opresión de millones de proletarios en el mundo.
El despojo de tierras como expresión de la acumulación y centralización de capital no sólo provoca el aumento de campesinos sin tierras y su proletarización material, sino la concentración voraz de ellas en pocas manos implica la explicación cada vez más sangrienta de la fuerza de trabajo, porque los mercados capitalistas controlan todas las ramas de la producción para producir no para el consumo humano sino para la agroindustria.
Dependencia alimentaria de países imperialistas, subsidio del gobierno mexicano a la burguesía agrícola, la devaluación en el precio de productos del campo como su aumento favorece únicamente a la burguesía agraria y oligopolios. Con el abaratamiento como el alza de los precios a los productos del campo, es el ejemplo de la forma en como la clase dominante lleva a la quiebra a los pequeños productores, es la forma en como al campesino se le obliga a vender sus tierras y condenarle a la miseria y pobreza.
Las fuerzas policíaco-militares y paramilitares en este contexto de crisis alimentaria y agrícola, su papel consiste en contener y reprimir el descontento popular, por eso no hay duda que las fuerzas represivas responden a los intereses oligarcas y del Estado para proteger sus intereses, su expresión concreta la observamos en el desplazamiento forzado y el incremento e institucionalización de grupos paramilitares en el país, generalmente identificados con el “narcotráfico”.
La detención desaparición forzada del compañero Fidencio Gómez Sántiz en Chiapas, el pasado 5 de marzo constituye un crimen de Estado más que suma contra el FNLS y contra el conjunto de movimiento popular, por ser luchador social y militante de una organización popular con carácter nacional con ideales socialistas, en un contexto en que éste crimen es una práctica aberrante para aterrorizar el pueblo, asimismo expresa la continuidad y sistematicidad con que se ejecuta en el país y sus organizaciones populares e independientes.
Crimen de lesa humanidad que se enmarca en la política de reprimir a las organizaciones populares que hemos denunciado la existencia de una política gubernamental dirigido a detener el avance del movimiento popular. Ejemplos hay muchos, compañeros del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui ejecutados extrajudicialmente; representantes del magisterio democrático en Chiapas y Guerrero igualmente ultimados por las balas del Estado; jóvenes del pueblo detenidos desaparecidos en distintas ciudades del estado de Veracruz; y así una lista interminable de casos que ilustran la sistematicidad de estos crímenes.
En lo que respecta al FNLS son también abundantes los ejemplos que develan la campaña represiva orquestada en nuestra contra desde que impulsamos jornadas políticas en la exigencia de presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos, pero en particular el caso de los luchadores sociales Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez por su militancia en una organización revolucionaria, que dicho sea de paso, ha merecido el estigma y la revictimización porque se omite deliberadamente por algunos colectivos y organismos de derechos humanos como parte de los testimonios que ilustran la existencia del terrorismo de Estado.
En los límites de Hidalgo y Veracruz en la zona norte conocida como las huastecas  específicamente donde existe presencia y arraigo del FNLS, se militariza con el pretexto de combatir el “abigeato”, que no es más que el ejemplo como se crean las condiciones para el despojo violento creando terror en la población, como allanar el camino para ejecutar desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y desplazamientos forzados.
En el estado de Chiapas a varios de nuestros compañeros se les ha hostigado de distinta manera, con llamadas telefónicas, espionaje a domicilios particulares y seguimiento; además siguen latentes el clima de tensión en distintos municipios, entre ellos Ocosingo, Altamirano, Venustiano Carranza entre otros en contra de nuestra militancia.
No se puede obviar el intento de ejecución extrajudicial de 5 de nuestros compañeros en la Ciudad de México el pasado 7 de noviembre, cuyas secuelas físicas son considerables y que hasta el momento las investigaciones no aportan elementos para dar con los autores materiales e intelectuales de este crimen.
Ante ese panorama, la organización del pueblo es una tarea que no debe demorar, porque los intereses del Estado y la oligarquía nacional y extranjera son claros, se nos pretende despojar de nuestras tierras, condenarnos a perecer en la miseria. Que no sea nuevamente el pueblo quien llore a su caudillo asesinado, que sea éste con conciencia de clase quien tome las riendas de su destino.
Solamente organizados a través de la lucha popular independiente, con la resistencia popular es como haremos frente al terrorismo de Estado, los embates neoliberales contra el campesino pobre y al pueblo en general. El llamado a 97 años del asesinato del General Zapata es a concluir con la tarea que quedó pendiente a organizar la lucha contra el terrorismo de Estado.
A los medios de comunicación nacionales e internacionales
A los organismos defensores de los derechos humanos
A las organizaciones populares, democráticas e independientes
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