LOS VETERINARIOS
Con especial agradecimiento al Dr. Jorge Castillo
POR: MARICARMEN GARCÍA ELÍAS
Hoy en día la gente ha tomado conciencia de la responsabilidad que implica tener una mascota y los cuidados que requiere. Los perros y gatos para muchas personas son como un miembro más de la familia, por lo que esperan para ellos un servicio médico profesional.
La elección del médico veterinario que atenderá a nuestras mascotas, es tan importante como la elección de un médico pediatra. Este debe proporcionar respuestas a cualquier duda, reportarse en cuanto se le necesite, contar con un título y sobre todo inspirar confianza. El cuidado veterinario debe iniciarse desde los primeros días de nacido o desde el momento que se adquiere la mascota. Es algo difícil tomando en cuenta la crisis económica que enfrentamos, sin embargo al tratarse de una vida debemos hacer el mayor esfuerzo posible por darle a nuestra mascota una buena calidad de vida.
En los perros y gatos adultos se recomiendan revisiones periódicas cada seis meses así como revacunación y desparasitación anualmente, no importando la edad de la mascota. A través de la vida de las mascotas es sumamente importante cuidarles la dentadura. Actualmente existen pastas y cepillos de dientes especiales para perros y gatos, por lo de ser posible se debe acostumbrar a lavar los dientes, por lo menos una vez al día y de este manera prevenir el acumulo excesivo de sarro así como una posible pérdida de piezas dentales en su edad adulta. El médico veterinario en sus revisiones periódicas, evaluar el estado de la dentadura para en caso necesario recomendar una limpieza dental la cual se realiza bajo anestesia general.
Existen casos de personas que han llevado a sus animales con veterinarios que en realidad no lo son, son empíricos y eso repercute en la salud de la mascota o bien hay casos de veterinarios que tratan mal a los animales o no hacen lo posible por salvarles la vida en casos graves.
Los activistas de los derechos de los animales nos encontramos animales sin dueño con mucha frecuencia, muchos de estos casos son realmente graves, desde perros con sarna, enfermedades avanzadas, hasta animales atropellados que requieren atención urgente y lamentablemente en algunas ciudades que no cuentan con albergues no hay un lugar donde acudir para que reciban ayuda estos animales, la recuperación corre por cuenta del activista.
Sin embargo afortunadamente hay veterinarios que son humanitarios y tienen claro que una parte importante de su trabajo es salvar vidas, más allá de lo económico. Son médicos que se actualizan constantemente, tienen un trato amable con el paciente y con el dueño, son personas que son un ejemplo de vida porque diariamente dan una nueva oportunidad a animales sin esperanza. Veterinarios que por más grave que sea el caso con una sonrisa nos tranquilizan y dicen “no te preocupes, lo salvaremos, se va a poner bien”, en lo personal tengo la grata experiencia de contar con un veterinario humanitario.
Ser veterinario no es fácil, requiere de muchos estudios, ser veterinario no es solamente cuidar a los animales, es sobretodo amarlos, no fijándose solo en los patrones éticos de una ciencia médica. A los verdaderos veterinarios no les importa si los animales piensan, sólo saben que pueden ser capaces de sufrir. Los veterinarios se aproximan a los instintos, pierden los miedos, ganan amigos de pelos y plumas, que jamás los van a decepcionar.
Los veterinarios entienden el lenguaje de los animales; interpretan ojos tristes, orejas caídas, narices calientes, inquietudes o reposos anormales, gestos y actitudes de dolor, y conocer la forma de aliviarlos, comprenden gratitudes mudas, más sin duda alguna, las únicas verdaderas. Ser veterinario es convivir lado a lado con enseñanzas profundas sobre amor y vida.
Ser veterinario es participar diariamente del milagro de la vida. Es convivir con la muerte, saber que es definitiva, pero no siempre desagradable. Cualquier persona puede estudiar veterinaria, pero no todos serán veterinarios. Gracias a todos los médicos que participan en las actividades altruistas a favor de los animales desamparados.
Con especial agradecimiento al Dr. Jorge Castillo
POR: MARICARMEN GARCÍA ELÍAS
Hoy en día la gente ha tomado conciencia de la responsabilidad que implica tener una mascota y los cuidados que requiere. Los perros y gatos para muchas personas son como un miembro más de la familia, por lo que esperan para ellos un servicio médico profesional.
La elección del médico veterinario que atenderá a nuestras mascotas, es tan importante como la elección de un médico pediatra. Este debe proporcionar respuestas a cualquier duda, reportarse en cuanto se le necesite, contar con un título y sobre todo inspirar confianza. El cuidado veterinario debe iniciarse desde los primeros días de nacido o desde el momento que se adquiere la mascota. Es algo difícil tomando en cuenta la crisis económica que enfrentamos, sin embargo al tratarse de una vida debemos hacer el mayor esfuerzo posible por darle a nuestra mascota una buena calidad de vida.
En los perros y gatos adultos se recomiendan revisiones periódicas cada seis meses así como revacunación y desparasitación anualmente, no importando la edad de la mascota. A través de la vida de las mascotas es sumamente importante cuidarles la dentadura. Actualmente existen pastas y cepillos de dientes especiales para perros y gatos, por lo de ser posible se debe acostumbrar a lavar los dientes, por lo menos una vez al día y de este manera prevenir el acumulo excesivo de sarro así como una posible pérdida de piezas dentales en su edad adulta. El médico veterinario en sus revisiones periódicas, evaluar el estado de la dentadura para en caso necesario recomendar una limpieza dental la cual se realiza bajo anestesia general.
Existen casos de personas que han llevado a sus animales con veterinarios que en realidad no lo son, son empíricos y eso repercute en la salud de la mascota o bien hay casos de veterinarios que tratan mal a los animales o no hacen lo posible por salvarles la vida en casos graves.
Los activistas de los derechos de los animales nos encontramos animales sin dueño con mucha frecuencia, muchos de estos casos son realmente graves, desde perros con sarna, enfermedades avanzadas, hasta animales atropellados que requieren atención urgente y lamentablemente en algunas ciudades que no cuentan con albergues no hay un lugar donde acudir para que reciban ayuda estos animales, la recuperación corre por cuenta del activista.
Sin embargo afortunadamente hay veterinarios que son humanitarios y tienen claro que una parte importante de su trabajo es salvar vidas, más allá de lo económico. Son médicos que se actualizan constantemente, tienen un trato amable con el paciente y con el dueño, son personas que son un ejemplo de vida porque diariamente dan una nueva oportunidad a animales sin esperanza. Veterinarios que por más grave que sea el caso con una sonrisa nos tranquilizan y dicen “no te preocupes, lo salvaremos, se va a poner bien”, en lo personal tengo la grata experiencia de contar con un veterinario humanitario.
Ser veterinario no es fácil, requiere de muchos estudios, ser veterinario no es solamente cuidar a los animales, es sobretodo amarlos, no fijándose solo en los patrones éticos de una ciencia médica. A los verdaderos veterinarios no les importa si los animales piensan, sólo saben que pueden ser capaces de sufrir. Los veterinarios se aproximan a los instintos, pierden los miedos, ganan amigos de pelos y plumas, que jamás los van a decepcionar.
Los veterinarios entienden el lenguaje de los animales; interpretan ojos tristes, orejas caídas, narices calientes, inquietudes o reposos anormales, gestos y actitudes de dolor, y conocer la forma de aliviarlos, comprenden gratitudes mudas, más sin duda alguna, las únicas verdaderas. Ser veterinario es convivir lado a lado con enseñanzas profundas sobre amor y vida.
Ser veterinario es participar diariamente del milagro de la vida. Es convivir con la muerte, saber que es definitiva, pero no siempre desagradable. Cualquier persona puede estudiar veterinaria, pero no todos serán veterinarios. Gracias a todos los médicos que participan en las actividades altruistas a favor de los animales desamparados.




