El Sol de México
ORGANIZACIÓN EDITORIAL MEXICANA
MARTES 3 DE AGOSTO DE 1999
HABLA CARLOS MONSIVÁIS
El PRD sede de caníbales políticos: Monsiváis
El escritor asegura que existen grupos intolerantes que se devoran entre sí
Por Edgar González Ruiz
El PRD se ha convertido en sede de caníbales políticos, grupos intolerantes que se devoran entre sí, afirmó el escritor Carlos Monsiváis.
En entrevista con El Sol de México, el también cronista de la ciudad de México hizo una severa crítica a los grupos que integran al PRD, al señalar que se ha convertido en la casa de la misma política que la tan criticada.
—¿Hacia dónde va el PRD?
—A la nada. Es una suma de grupos que se detestan y que se mantienen juntos por el rechazo al PRI. No hay proyecto de nación para la sociedad. Cada quien para su lado.
—¿Todos son iguales?
—Sí, se presentan como la nueva política y actúan igual que la vieja. Se pelean por cargos y comisiones.
—¿Está desencantado?
—No desencantado, estoy harto de tanta simulación y de tanta pose revolucionaria.
—¿Qué opina de Cuauhtémoc Cárdenas?
—Tiene una gran dignidad, pero está rodeado de gente mediocre y ambiciosa.
—¿Y López Obrador?
—Ver continuación en la PÁGINA 23-A
Sobre Andrés Manuel López Obrador, Carlos Monsiváis reconoce que lo estima mucho como ser humano y como político, pero consideró que está loco.
—¿Está loco?
—Está loco, completamente loco. Tiene desmedidos sueños de grandeza. Quiere ser un moderno Julio César o un Nerón.
—¿Y por qué no lo apoya?
—No lo apoyo. Lo estimo mucho, pero eso no significa que comparta sus aspiraciones personales.
PÁGINA 23-A (CONTINUACIÓN)
(Viene de la Pág. 1)
¿Y LÓPEZ OBRADOR?
—Con López Obrador pasé deliciosas y divertidas noches. Hablábamos de política, de historia, de literatura, de sus sueños para transformar al país. Es un hombre muy inteligente, con una memoria prodigiosa y una energía inagotable. Pero también es un hombre que no se escucha, que no admite consejo, que se siente predestinado.
—¿Por dinero es capaz de hacer lo que fuera?
—Por dinero, es capaz de hacer lo que fuera.
—¿No tiene escrúpulos?
—Los tiene, pero los puede dejar de un lado cuando cree que la causa lo justifica. Justifica los medios siempre que el fin sea su proyecto.
—¿Entonces?
—Es un peligro. Porque su ambición personal está por encima de todo, incluso de la gente que lo sigue.
—¿Todavía lo estima?
—Sí, lo estimo mucho como ser humano y como político. Por eso me duele decir estas cosas.





