El Baldón: Dura 30 años
Por: José Miguel Cobián
Hace 5 trienios (entre ellos un
cuatrienio) comenzaron los municipios veracruzanos a usar concreto hidráulico
en sustitución del asfalto para pavimentar y en la mayoría de los casos,
repavimentar vialidades. En aquéllos
ayeres, escuchábamos los precios de uno y otro material y espantaba el costo
del concreto, pues era muy superior al de su humilde competidor.
Los ciudadanos acostumbrados a
las características y bondades de la carpeta asfáltica, nos enfrentamos de
repente a calles mucho más duras y resbalosas. Ante cualquier lluvia ligera o
con el derrame de cualquier sustancia aceitosa, las vialidades de concreto se
convertían en equivalentes a pistas de hielo, y los automovilistas –accidentes
de por medio- tuvimos que acostumbrarnos a ¨lo nuevo y duradero¨.
Dieciséis años llevamos desde que se inició el proceso de
cambio en la zona conurbada de Córdoba-Orizaba, y vemos que la promesa de
treinta años de durabilidad es una falacia y una gran mentira. Donde quiera encontramos reparaciones al
concreto hidráulico, reparaciones que en algunos lugares han sido realizadas en
varias ocasiones en el mismo lugar. Lamentablemente, los ciudadanos no tenemos
la memoria suficiente para recordar quien fue el presidente municipal que
pavimentó tal o cual calle o avenida, y mucho menos el nombre de la
constructora que realizó los trabajos.
Lo más dramático es que ni siquiera en los ayuntamientos existe esa
memoria histórica, pues a nadie conviene recordar quien hizo un mal trabajo.
Cuando comenzaron a pavimentar
con el concreto hidráulico, nos ofrecieron –igual que hoy- que habría de dura
treinta años. Sabiendo que nuestra memoria no dura tanto, y que vemos como
normal, el que se gaste nuestro dinero en reparar antes de diez años, lo que
debería durar treinta. Esto además de ser un fraude a los ciudadanos, es una de
las razones por las cuales este par de ciudades no han avanzado lo que debieran
y se hubieran conservado como ¨pueblos¨, en lugar de continuar el avance a la
par de otras urbes de México.
La falta de vialidades en
Córdoba, es una necesidad apremiante. Con lo gastado en reparaciones del
concreto hidráulico ya se hubiera construido otra ruta entre Córdoba y Fortín y
una más entre Córdoba y Peñuela, además de tener todo el municipio comunicado,
sin terracerías y hasta la más lejana congregación con caminos asfaltados. El caso de Orizaba es diferente, este municipio es totalmente urbano, sin zona
rural, y rodeado por otros municipios, así que allá tendrían más bulevares como
el realizado por el Sr. Diez, -quien vino a demostrar que cuando se quiere
embellecer una ciudad, y generar mejores vialidades y servicios se puede-. Orizaba ya hubiera resuelto su problema de
abastecimiento de agua potable, y dotar de servicios públicos de primera a
todos sus habitantes.
Aún así, las odiosas
comparaciones ponen a Orizaba por delante de Córdoba, -que por muchos años
presumió ser más bella que su vecina de aguas alegres-. Pensando en servicios indispensables,
protección civil, cruz roja, bomberos, etc., todos ellos cuentan con personal
más capacitado y con equipos muy superiores a los de los cordobeses, y es innegable, que aunque ambos siguen
siendo pueblos grandes, Orizaba va mucho más avanzada que Córdoba en su rumbo a
ser una ciudad y reducir su rezago en comparación con el resto de las urbes
nacionales.
Mientras tanto, hoy todavía
leemos a políticos que afirman que pavimentan con concreto hidráulico que
durará treinta años. Vendiendo a la población la misma historia que comenzó
hace dieciséis años, y que permite al funcionario sobrepreciar cualquier obra,
y repararla y repararla una y otra vez, en lugar de hacer nuevos proyectos, que
satisfagan las verdaderas necesidades de la población. Ni modo, mientras los ciudadanos aceptemos
siempre los mismos proyectos, los funcionarios seguirán reparando y
actualizando los mismos lugares, y nuestras ciudades o pueblos grandes,
seguirán rezagados del desarrollo, por indolencia ciudadana y rapacidad e
incapacidad de los gobernantes en turno.




