Por José Miguel
Cobián
En el marco de la convención nacional de
turismo se presentó Josefina Vázquez ante un auditorio con sillas vacías y con
un retraso de 20 minutos. Yo tenía
mucha curiosidad por verla personalmente, desde ver como se desenvuelve ante un
público de empresarios, hasta saber si es verdad que a sus promocionales le
aplican mucho photo shop.
Llega y se observa una mujer cansada,
sonriente y valiente, pero no tan segura de sí misma. Comienza a platicar lo
que yo pensé sería su proyecto de trabajo, y pierde más de media hora hablando
de cuando trabajó con cámaras de comercio, enumeró a muchas de las que visitó,
trató de crear empatía con el público, pero comenzó a aburrir. Pues los que allí estábamos queríamos escuchar
a la candidata, no a una ex colaboradora del comercio.
Comenzó a plantear su proyecto de trabajo,
pero no llevaba un esquema ordenado de ideas, y brincaba de una a otra cosa,
sin mucha estructura, y lo mismo hacía una propuesta que atacaba al PRI, a los
gobernadores del PRI y al candidato del PRI.
En varios de esos ataques observé desinformación o cinismo, pues acusa
al PRI de cosas que el PAN ha hecho en el gobierno, pero espera que su público
esté mal informado y con ello asimile el ataque sin ver que se está juzgando la
paja en el ojo ajeno, sin medir la viga en el propio.
Llegó un momento en que me incomodó,
porque acusó al gobierno de Veracruz de estar retrasado en la certificación de
sus policías, e insinuó que había relación con el crimen organizado. En ese
momento yo pensé que si era verdad lo que ella planteaba, tenía una oportunidad
de oro para dañar al PRI y a su candidato, simplemente presentando pruebas,
pero que si no lo había pruebas, lo que estaba haciendo era difamar para
obtener votos y eso se llama mentir. En ese momento me convencí de que no
quiero una mentirosa de presidenta de México.
Hoy cuando escribo este artículo, veo la
relación que tiene el gobernador con el presidente Calderón, y la presencia de
éste último en Veracruz implica que lo que Josefina afirma es falso, o lo que
podría ser peor, que el presidente Calderón avala el trabajo del gobierno del
estado en materia de seguridad, lo apoya con todo el poder de la marina, y
oculta lo que supuestamente Josefina sabe, convirtiendo al presidente en cómplice,
lo cual dudo mucho. Pues ha sido claro que el presidente no se deja ver con
gobernadores que pudieran tener cola que les pisen.
Llegó Josefina a las frases vanas, como
esa de que defenderá a nuestra familias, como una madre a sus hijos… frases que
suenan muy bonito, pero que en la realidad no puede cumplir, pues una madre
protege de cerca a sus hijos, y ella si llegara a la presidencia no estaría
cerca de cada uno de nosotros, y sobre todo, afirmó continuar la misma
estrategia de Felipe Calderón en el combate al crimen, estrategia que todos
sabemos está coja, pues le faltan elementos para funcionar correctamente, y lo
único que nos ha traído es muerte y dolor a cientos de miles de mexicanos.
Afirmaba Josefina que con la reelección de
diputados y alcaldes, le llevaría al pueblo el poder de elegir y premiar a
funcionarios que hagan bien su trabajo, quitando a los partidos políticos el
control sobre sus militantes en puestos de elección popular. Inmediatamente me cuestioné sobre lo que siempre
hemos insistido. Darle libertad al pueblo implica que pueda elegir a quien
quiera, aunque no lo postule un partido político, pero allí, en cuanto a quitar
el monopolio de las candidaturas a los partidos políticos, no dijo nada. Volví a ver a la candidata mentirosa,
tratando de engañar al auditorio con una propuesta que no lleva a los objetivos
que ella dice defender.
Al final, salió igual que como entró. A la
carrera y sin dejar que nadie se acercara a ella. Dejó con la intención de una
foto a muchos de sus seguidores. Ni un saludo de mano, nada más una burbuja de
guaruras moviendo rápido a la aspirante.
Dejando un mal sabor de boca, por sus ataques sin fuerza ni punch,
pensando quien esto escribe, que hasta en eso le falla la estrategia, quien debe
atacar es su equipo, ella debiera de cuidar su imagen como una dama, pero hasta
en eso cometen errores.
Le mandé una pregunta por escrito, (no
estaba permitido hacerlas verbalmente), en la que le preguntaba sobre la deuda
interna y externa que suma ya 415 mil millones de dólares. Preguntaba yo como
la reduciría. Pero lamentablemente la censuraron y no permitieron que le
llegara, y mucho menos que la contestara.
Le dieron casi dos horas a su
presentación, cuando al resto de los candidatos les dieron una hora, pero ni
así pudo lucir como alguien que puede dirigir los destinos de México. Más
parecía un ama de casa desconocedora de la vida nacional, a pesar de sus doce
años en la política. Se notaba su falta de experiencia en puestos ejecutivos a
pesar de haber sido secretaria de educación cuando se derrumbó el proyecto
enciclomedia, y a pesar de haber sido secretaria de desarrollo social, cuando
se desviaron los recursos que eran para los tarahumaras. No mencionó nada sobre
los doce millones de nuevos pobres que deja ese sexenio, ni cómo resolver los
problemas de pobreza y sobre todo combatir la pobreza alimentaria, que
supuestamente eran temas que domina.




