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EL ESTADISTA QUE MÉXICO NECESITA...


Seamos generosos con México, unamos todas nuestras fuerzas ahora  para que nuestros hijos y nuestros nietos puedan gozar de ser la quinta potencia en el mundo en el 2050. No lo lograremos si permanecemos peleándonos. No nos tratemos por lo que somos, sino por lo que podríamos ser.
El autor
Por Ernesto Partida Pedroza
Prácticamente toda la historia de México ha sido gobernada por los políticos.
Podemos medirlos por las promesas de campaña y por lo que hacen una vez instalados en el poder.
Prometen luchar contra la pobreza, la inseguridad y contra la corrupción. Por lo general nunca hablan de las causas que origina cada uno de los problemas.
Es por esto que no están en condiciones de explicar los “comos”   para enfrentar los grandes problemas.
Cuando se lucha en contra de los problemas, se termina incrementándolos.
Muy distinto sería si se luchara a favor de las soluciones.
Cuando se proponen luchar contra la corrupción, se crean nuevas leyes y nueva burocracia y con esto no se combate a la corrupción.
Al parecer no se han dado  cuenta de que la corrupción es el mecanismo mediante el cual se resuelven infinidad de problemas, no han sido capaces de crear otro mecanismo para resolverlos.
Cuando se le hace frente a la pobreza, la solución de los políticos es la de asistir a los pobres, no es sacarlos de la pobreza y hacer que accedan a la riqueza.
La lucha contra la inseguridad ha consistido en perseguir y encarcelar a los delincuentes, por lo general los políticos no se cuestionan las causas que lleva a las personas comunes y corrientes a convertirse en delincuentes.
Los políticos no alcanzan a entender que los grandes problemas están perfectamente articulados unos con otros y actúan como un monstruo  contra el cual no existen los contrapesos.
Los políticos hacen como que luchan contra ese monstruo pero en forma aislada y por lo general son cooptados por el mismo monstruo.
El monstruo, llámese sistema político mexicano, tiene el control de la economía, del sistema “educativo”, cultural y de los medios de comunicación que han estado al servicio del sistema.
Los ciudadanos y los gobernantes se encuentran  entrampados en un sistema que no les permite moverse.
Los ciudadanos ponen su  esperanza en los políticos y estos a su vez dependen de los poderes fácticos.
Esta dependencia entre unos y otros se debe  a que los  ciudadanos no saben  que tienen poder por sí mismos y que no lo han  sabido usar,  y los políticos  no han sabido crear las estrategias  para trascender a las actuales estructuras.
Son muy pocos los ciudadanos que han sabido trascender las estructuras y han encontrado por sí mismos los recursos para salir victoriosos en las luchas que han emprendido.
¿Qué haría un estadista por México?
En primer lugar establecería un diagnostico honesto y sin prejuicios de ninguna naturaleza.
Antes de determinar culpables y perseguirlos, estudiaría las causas que han dado lugar a los grandes problemas del país.
Reconocería que existen los 52 millones de pobres  en el país.
Para resolver el problema de la pobreza  es imposible resolverlo con despensas o becas,  y mucho menos se resolvería en poco tiempo.
No se trata de combatir la pobreza, sino de educar a toda la población para que acceda a la riqueza usando todos los recursos que tiene y que por lo general son ignorados.
Esta tarea no es de unos cuantos años, se requiere el tiempo de una generación.
Un estadista necesariamente reconoce la resistencia de los pobres para salir de esa condición.
Se requiere que tenga los mecanismos para vencer esa resistencia y de esa manera podrá llevar a la población a vislumbrar una mejor calidad de vida.
Para llevar a la población pobre a la riqueza, necesariamente será con una nueva educación, una nueva cultura y por supuesto, estimularía el buen uso de los medios de comunicación para acceder a la riqueza.
La nueva educación tendrá como finalidad  hacer de todos los estudiantes unos emprendedores.
Siempre han existido los ricos que ganan a costa de los pobres, el estadista necesariamente tendrá la capacidad para convencer a estos ricos para que hagan negocios en donde los pobres dejen de serlo.
Todos ganarían más si los pobres dejaran de serlo.
Hay un candidato que está prometiendo que va a crear 7 millones de empleos, aquí cabe la pregunta, ¿Cómo le va a hacer?
¿El presidente tiene la capacidad para crear empleos?
Por supuesto que no, él tiene la facultad de propiciar las condiciones para que los empleos puedan ser creados y entre esas condiciones se requiere que haya el suficiente personal capacitado para formar parte de las nuevas empresas, pero ante la baja  calidad educativa, se hace imposible que esos empleos  puedan crearse.
Esperemos que ese presidente, en caso de llegar, no se ponga a crear más burocracia para darle empleo a las personas o que de las facilidades para que todas las ciudades del país sean inundadas de taxis, como lo hizo en la ciudad de México.
Como se podrá dar cuenta, acceder a la riqueza no es cuestión de seis años, se requiere de cuando menos una generación.
Cualquiera que prometa sacar a los pobres de esa condición en seis años, estará haciendo una promesa falsa.
En cuanto al problema de la inseguridad, necesariamente se daría cuenta de que este problema es consecuencia una serie de insatisfacciones en los miles de familias que se han visto obligadas a satisfacer sus necesidades de manera no optima.
Esa guerra que dio inicio en el 2006 ha producido más de 60,000 muertos, una cifra escalofriante, ante lo cual el presidente ha declarado que no había otra alternativa.
Si la hay, pero el presidente no ha tenido la capacidad para escuchar otra alternativa.
El legendario Sun Tzu nos dejo un tesoro en su libro “El arte de la guerra”, texto que es objeto de estudio en el ejército mexicano, pero que obviamente no ha sido entendido.
Si en esta guerra se hubiera aplicado las técnicas de este pequeño gran libro, no hubiéramos tenido los muertos que hoy tenemos.
En esta guerra se ha dedicado muchos recursos a combatir a los malos y se ha olvidado de fortalecer a los buenos.
Los gobiernos han fallado en satisfacer las  necesidades más elementales, habría que reformar la educación para que cada individuo y cada familia puedan satisfacer sus propias necesidades. Para eso se requerirá que la educación sea totalmente diferente.
Por supuesto que hay que perseguir a los delincuentes en funciones, pero sobre todo, hay que realizar las acciones para disuadir a los potenciales delincuentes e integrarlos a una vida ética, creativa y feliz.
La edificación de una sociedad con una alta calidad de vida es el resultado de las acciones de todas las instituciones que existen en la sociedad, empezando con la familia, las escuelas, las empresas, los medios de comunicación y todas las secretarias de estado.
La existencia del crimen organizado es el resultado de las actividades no realizadas por la sociedad desorganizada.
En el fondo es el resultado de la falta de una verdadera educación en el seno del hogar, una distorsión en las escuelas y un caos en los medios de comunicación en donde no existe una clara misión que beneficie a la sociedad y un total abandono del gobierno de su obligación central.
Sin una educación de calidad no podremos aspirar a una ciudadanía responsable, ética y feliz.
¿Qué haría el estadista en el tema de la corrupción?
Reconocería los altos niveles de corrupción que existe en todo el país.
Se daría cuenta  que la corrupción es la manera de resolver los problemas que brindan beneficios del corto plazo, pero con el sacrificio de los del futuro.
Se enfocaría en crear los incentivos para dejar la corrupción a un lado.
Esto no se puede hacer por decreto, sino será parte de una formación distinta en el hogar y en la escuela.
Una nueva educación impulsará en los niños la habilidad para crear sus propias reglas y se mostrará mediante la práctica que vivir bajo ellas, les dará la oportunidad de experimentar una vida más feliz y más creativa.
Con esto  experimentarán la necesidad de vivir con reglas sanas.
Se daría cuenta que la magnitud de los problemas son tan grandes que es imposible resolverlos en un periodo de seis años, por fuerza se requiere cuando menos una generación.
En el periodo de seis años, un periodo muy corto, solo se podría sentar las bases para resolver los grandes problemas del país.
Se tendrían que hacer las reformas necesarias para lograrlo.
La principal de ellas será la educativa.
Tradicionalmente los políticos no se arriesgan a tocar el tema de la educación porque  piensan que los resultados no se ven en seis años, prefieren trabajar en  otros que puedan estar a la vista de la población.
La realidad es que hay resultados en corto, mediano y largo plazo.
Los resultados en el corto plazo  se dan desde el momento en que se conocen los planes que son viables y entusiasman a  toda la población.
El primer resultado que se obtiene es cuando se dan a conocer los planes y con ellos se recupera  la esperanza.
Recuperar la esperanza en las instituciones no es poca cosa.
Se requiere que el estadista tenga la información mínima de los últimos adelantos en materia educativa, que tenga información  de la economía del conocimiento,  confianza de que mediante una educación de calidad México puede avanzar a pasos agigantados y muy pronto estar a la altura de los grandes países del mundo.
Sería bueno que el estadista hablara de la educación emocional,  de la creatividad, del aprendizaje acelerado, de la creación del conocimiento, etc.
El uso de las nuevas herramientas  puede llevar a que los niños aprendan a observar, a leer, a escribir,  a pensar, a crear, a cuestionar, debatir en corto tiempo.
Si los niños aplican todos estos recursos, se convertirán en  emprendedores, contrario a lo que hasta este momento se ha hecho, se les ha enseñado a leer  y a obedecer para ser empleados,  esto nos ha mantenido en una condición desventajosa en relación a los otros países.
Por supuesto que esto implica formar un nuevo tipo de maestro que esté a la altura de las circunstancias.
Se requiere tener la sabiduría para vencer la resistencia de los actuales maestros para adquirir la nueva formación.
Todo esto es posible, pero se requiere de las habilidades que solo un estadista puede lograr.
ALGUNAS RECOMENDACIONES PARA LOS QUE ASPIRAN  A SER  ESTADISTAS
Todos los aspirantes a ocupar la presidencia de México están adoptando la actitud como de cualquier político, muy bien podría adoptar la actitud de un estadista.
Se han subido al ring a pelear como lo haría cualquier hombre.
No  están aprovechando las lecciones que nos dio la elección del 2006.
Parece que están defendiendo las siglas de respectivo  partido, cuando deberían estar defendiendo las siglas de México.
Todavía están a tiempo de corregir las estrategias de campaña para ganar la presidencia de la república.
El próximo debate puede ser la prueba de fuego.
La elección del 2006  dividió a México entre buenos y malos; entre ricos y pobres; entre los de izquierda y los de derecha.
Esta división trajo como consecuencia que el presidente no iniciara su mandato con toda la legitimidad.
No se pudieron realizar todas las reformas que eran necesarias para generar el progreso de todos los mexicanos.
La lección que deberíamos de aprender es que debemos unir a todos los mexicanos en torno a un ideal.
Actualmente no existe el proyecto del México ideal, lo que hay son proyectos de parches al sistema, pero de ninguna manera hay un proyecto integral que implique los “comos” para lograr el gran proyecto de México.
Mi recomendación es que arrope a todos los partidos políticos, que se tome en cuenta sus proyectos de país, que se tome en cuenta las aportaciones que cada partido ha hecho a México, de esa manera se les arropa.
Un  estadista no haría distinción de los partidos políticos, a todos los incluiría en su planeación para que todos hagan su aportación  a  México.
Para aprobar las reformas estructurales se requiere la contribución de todos los partidos representados en las cámaras, esa contribución se puede construir desde la campaña electoral.
Un estadista  hablaría de mejorar las propuestas de sus contrincantes, sobre esto debatiría con ellos.
Hablar mal de los hechos personales de los otros candidatos puede generar un efecto búmeran, como ya lo hemos visto.
Enrique Peña Nieto es actualmente el puntero en casi todas las encuestas, no porque sea el mejor candidato, sino porque tiene seis años haciendo una buena campaña publicitaria.
López Obrador está haciendo una mejor campaña que hace seis años, el problema con él es que viene arrastrando sus grandes errores  que cometió en el pasado.
Josefina Vázquez Mota no ha planteado el ideal para México, solo  ha hablado sobre los parches al sistema, no ha tenido el comportamiento de una gran estadista.
Ante la ausencia de un estadista entre los aspirantes, no nos queda más que generar un comportamiento como si en realidad estuviera en la presidencia un estadista.
¿Qué podríamos hacer?
Actuar como verdaderos ciudadanos, cumplir con todas nuestras obligaciones y organizarnos para lograr todos los satisfactores como individuos y como sociedad.
Esto quiere decir, tomar el mando sobre nosotros mismos, no esperar a que alguien haga lo que a nosotros nos corresponde, tomar el mando de la educación de nuestros hijos, impulsarlos a que adquieran la responsabilidad de estudiar  a fondo, a pesar de la mala calidad de los maestros, hay infinidad de herramientas en nuestro tiempo que no es absolutamente indispensable que los maestros sean los mejores, uno puede hacer mucho por sí mismo.
Una de las formas para garantizar que nuestros hijos tengan un trabajo en su futuro es que contemplen desde ahora en convertirse en emprendedores, no en empleados.
Es indispensable conocer a fondo la ética, esta nos puede llevar a tener un comportamiento adecuado que indiscutiblemente nos llevará a construir una sociedad mucho más sana y feliz.
Con este tipo de acciones nos pueden llevar a que nuestros gobernantes se sientan obligados a  responder a nuestras expectativas.
Generalmente nosotros respondemos a sus expectativas.

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