Por: Ezequiel Cruz Roman
Muchas veces la vida
de estudiante nos presenta oportunidades que nos dejaran anécdotas para nuestra
experiencia tanto académica como en nuestro camino diario.
En días anteriores se
presento una de esas oportunidades en mi camino, la oportunidad de poder
escuchar una ideología distinta a la mía, me refiero a una conferencia
impartida por el ex-diputado federal Gerardo Fernández Noroña emanado de las filas del Partido del Trabajo,
uno de los poco diputados con poco más de 600 intervenciones en tribuna, el tema
aexponer sería puntualizar “el objetivo de la labor legislativa en México”.
Yo siempre he tenido
la apertura de dialogo con otras formas de pensamiento y me parecía interesante
asistir a esta exposición de ideas.
Antes del
ingreso del ex –diputado me percate que
la mayoría de los asistentes no eran estudiantes, eran personas en su mayoría
adultas externas a la facultad, no le tome mucha importancia en esos momentos,
mi pensamiento estaba en que podía rescatar de aquella conferencia.
La ilusión de
escuchar una ponencia de calidad con el paso de los minutos se fue derrumbando,
la tonalidad del evento se fue tornando cansada y con chistes sarcásticos de
mal gusto hacia el sistema político de México y de Veracruz, las opiniones en
referencia a el gobierno federal eran validas ya que a Fernández Noroña fue participe del
ámbito legislativo en este nivel de gobierno, pero en el momento en el que sus
opiniones llegaron a tocar al gobierno
de Veracruz era incongruente ya que este personaje nunca ha vivido en nuestro
estado, además de que dio acusaciones sin fundamento.
Desde pequeño mi
familia siempre me ha enseñado dos premisas fundamentales en mi vida las cuales
son “nunca levantes falsos sin fundamentos” y “papelito habla”, en referencia a
la primera, es injustificable que podamos hablar de cosas de las cuales no
tenemos conocimiento ya que muchas veces esto puede ser motivo de calumnia y
falsas acusaciones, y la segunda frase que es consecuencia de la primera, la
cual enuncia que cada vez que queramos demostrar o hablar de algo, siempre
tendrá que ser con el respaldo de un documento que avale la autenticidad de lo
exponemos, sin duda Fernández Noroña es una persona falta de estas dos
premisas.
En el clímax de la
platica enuncio que los mexicanos tendríamos que “hacer un levantamiento
pacifico en contra del gobierno”, esto era básicamente que todosdejáramos de ir
a trabajar, ir a la escuela, comprar y dejar a un lado las cosas cotidianas que
hacemos; un joven del público le cuestiono -¿y como podremos hacer para comer y
hacer nuestras necesidades básicas?- a lo cual Fernández Noroña respondió en
una actitud de burla –pues ahí alguien tendrá que socorrernos-, sin duda una
falta de respeto hacia el auditorio, culmino diciendo que si no funcionaba la
anterior estrategia “no descartáramos la confrontación armada”, le dejo a usted sus conclusiones en cuanto a
esta frase.
Sin el mínimo
conocimiento de los datos y sin pruebas para respaldar lo que se exponía, la plática
se fue diluyendo hasta que llego la sección de preguntas y respuestas.
Me percate de que el
ex –diputado ya había focalizado el lugar en donde estaban las personas que no
compartíamos sus ideas, y por coincidencia fue sumamente difícil (por no decir
imposible) que el micrófono llegará a este ese extremo de el foro, solo dos jóvenes
fueron capaces de expresar sus ideas y cuando estos culminaron el micrófono fue
cerrado. La contestación a estas dos ideas fue chusca y sin fundamentos
nuevamente el ponente había salido por la tangente, bien dicen que “el que
tiene el micrófono siempre tendrá la razón por mas falso que sea el comentario”
y sin duda Fernández Noroña lo sabe aplicar a la perfección.
Cuando llego a su
final el monologo (ya que no puede ser llamado de otra manera) Noroña procedió
a abandonar el recinto no sin antes acercarse a los jóvenes con ideas
contrarias y nuevamente con un tono burlón y sarcástico les dijo –a ver cuando
me invitan un cafecito para platicar- algo que sin duda me hizo entender que
ante un foro o reflectores es una persona y al momento de debatir con personas
preparadas y con otra forma de pensar es completamente otro.
Gerardo Fernández
Noroña es sin duda un hombre al que las redes sociales le han dado vida, pero
también es un hombre que por su actitud, su incongruencia, sus falsas
acusaciones, la falta de dialogo y apertura hacia otras ideologías además de su
falta de ética personal lo pueden llevar a la tumba fácilmente.
Abrocho esta columna
de opinióncon la frase de la expresidenta Islandesa Tarja Halonen“Un pueblo educado sabe muy bien
diferenciar un discurso serio de una prédica demagógica”, sin duda el león
no es como youtube lo pinta.
Dudas y comentarios a:
ezequielcruzr@gmail.com




