El Baldón: Leyendo entre líneas
Por: José Miguel Cobián
Leer las noticias, deja siempre un buen
sabor de boca, por lo que no se dice pero se entiende. Es como si en las notas diarias pudiera uno
encontrar una serie de acertijos, que en forma similar al juego adigma en
internet, nos ponen a usar la materia gris.
Leo en una cabeza de noticia: ¨El Salador,
paraíso para asesinar mujeres¨ en relación a los feminicidios sin
investigación (similares a los que hay
en México) en aquélla nación centroamericana, y me imagino que en realidad
están diciendo: ¨Si te gusta asesinar mujeres, el nuevo destino turístico para
ti es la República del Salvador¨.
A nivel local, también se dicen muchas
cosas sin decir, como tres notas referentes a la titular de protección civil de
Córdoba. La primera es sobre una participación
suya en un foro, en el cual denuncia que en protección civil de Córdoba hay
corrupción. Luego sale otra nota en la
cual se informa que la titular de protección civil informa que a su personal le
hace falta capacitación, y por último, unos días después nos enteramos de por
su propia declaración que no hay recursos asignados por el municipio de Córdoba
para protección civil. Todo ello implica
varias soluciones al acertijo. La
primera es que hay pleito entre la titular de protección civil y el alcalde. La segunda que ella no está de acuerdo con
que le aten las manos para realizar su función, y no puede evitar la corrupción
en su dependencia, misma que ya conoce, ya denunció públicamente y sigue tan
rampante como siempre. La tercera es que al alcalde de Córdoba y a su cabildo
no le interesa el rubro de protección civil.
Y todavía hay otras más.
En las noticias de repente nos encontramos
con frases memorables, como cuando se detectan policías municipales de Córdoba
realizando ilícitos en otras latitudes, como por ejemplo Tehuacán, Puebla. El alcalde afirma que no es su
responsabilidad, pues ya vienen de otras administraciones los policías.
Terrible y desafortunada declaración, ya que la policía municipal depende
directamente del Alcalde, quien por cierto ya lo fue en tiempos
anteriores. Es decir, él mismo afirma
que el problema viene de su administración anterior, entre otras
administraciones, y elude sin la mínima elegancia su responsabilidad, cuando se
sabe que no todos los policías municipales han pasado las pruebas de
confiabilidad, ni tienen capacitación permanente, ni un inspector que conozca
de labores policíacas, ni mucho menos tengan un salario digno. Incluso se han perdido recursos del Subsemun
para esta dependencia.
Hablando de declaraciones desafortunadas,
el líder del PRI en Fortín de las Flores, se ha llevado las palmas. Un día declara que el PRI no es culpable de
lo que hagan sus miembros en alusión a la presunta corrupción (presuntivamente
conocida por todos los habitantes de Fortín), de las autoridades electas para
este trienio pero que tuvieron que abandonar su cargo, presuntamente por esa
razón. Esa justificación es similar a la
que se usa para defender a la Iglesia (sea cual sea su denominación) cuando sus
ministros o sacerdotes cometen actos ilegales o de lesa humanidad. Cuando cualquier persona con dos gramos de
materia gris, podría contestar, que tanto el PRI como las instituciones
religiosas, son responsables de lo que hacen sus miembros en su nombre, y
deberían ser los primeros interesados en castigar las conductas inapropiadas o
claramente ilícitas. Así que tanto los
unos como los otros, son responsables absolutos de lo que hacen sus miembros,
cuando no toman medidas para castigar las conductas inapropiadas.
Por último, en cuestión de noticias sobre
el crimen organizado, es increíble que la población le crea más a unas mantas,
y al rumor (correo del hampa) que a lo que informan las autoridades. Que si hubo balacera en tal lugar, y la
autoridad dice que no, pues los vecinos insisten en que sí, sólo porque oyeron
balazos, en lugar de confiar en su autoridad.
Que si una manta acusa a una autoridad o a otro grupo delincuencial, la
gente le cree más a la manta que a la autoridad que intenta ocultar la información
o desviar la atención, y eso no se vale.
Se nos olvida que las autoridades están para servirnos no para
engañarnos. Entonces no entiendo porque
ni a la policía municipal, ni a seguridad pública, ni a la procuraduría del
estado y a veces ni a la Policía Federal, o al ejército se le tiene
confianza. Curioso el caso de los
marinos, quienes todavía gozan de
credibilidad entre la población.
¿Será acaso, que la población ya reconoce
la corrupción, y cree que los mafiosos tienen un código de honor más firme que
las autoridades? El pueblo parece decir,
puedes ser malo y te lo acepto, pero autoridad corrupta y mala no te lo acepto.




