Hay gente que adora la plata y se mete en
la política, si adora tanto la plata
que se meta en el comercio, en la industria,
que haga lo que quiera, no es pecado,
pero la política es para servirle a la gente.
José Mujica, Presidente de Uruguay
Hoy más que nunca recuerdo a mi
maestro de quinto grado de primaria en la escuela Casas, le dio clases a tres
generaciones de mi familia, entre estas, a la de mi papá, fue su generación
quien lo bautizó como “Tarzán”, era un profesor y maestro estricto, con
vocación, de “los de antes”, recuerdo que en alguna ocasión, me dio un
cinturonazo en clases, por ser muy “inquieto”, cuando se lo dije a mi papá,
todavía con el enojo por lo que había pasado, mi padre me dio una bofetada “A
reserva de lo que me vaya a decir el maestro que hiciste”.
Él nos enseñó que nunca hay que
dejarse, algo así como: “en el error, aceptarlo aunque cueste el orgullo, en el
acierto, aferrarse aunque cueste la vida; hemos sido testigos de los cambios
que transforman la vida social y política de nuestro país durante cuatro
décadas y un lustro; nos tocó ser la generación que se engendró en el ’68,
algunos, hijos de desaparecidos, otros, de padres minusválidos o que nos pasó
como la película de Gabriel Retes, ser hijos de un bulto que creció al margen
de cuanto sucedía en México debido a su estado de indefensión.
Muchos – la mayoría – somos hijos de
padres cuyo nivel académico no supera la primaria, pero con una experiencia de
la vida, capaz de superar la habilidad de cualquier Doctor por-lo-que-sea.
Sabemos por nuestros abuelos y sus
recuerdos, por la boca de los ancianos sobrevivientes, lo que significó “La
Bola”, la mal llamada Revolución Mexicana y lo que representó para el país en
su momento; cada uno de nosotros ha venido componiendo o no esa sinergia que
ha transformado al país desde diversas
perspectivas y una sola pues, somos parte de la cultura mexicana.
Somos miembros del conglomerado que
el maestro José Vasconcelos llamó “La Raza Cósmica” cuando fue secretario de
educación pública ya en tiempos de Lázaro Cárdenas, aplicados a la Constitución
de 1917, dando por sentado que desde preescolar, hasta la universidad, la
educación DEBE ser impartida por el Estado.
Al ir creciendo, vimos como se fue
transformando la política de un partido nacido con conciencia social, en uno
con consciencia particular, comercial o privatizadora, en beneficio NO social,
sino de una pequeña burguesía que hoy, se ha vuelto en la clase acaudalada del
país, como pasó en tiempos de Díaz, antes de “La Bola”.
Hemos visto o padecido los cambios
del caudillismo a la modernidad. Supimos del general Cárdenas y su propuesta y
apuesta por un “Socialismo Cristiano” con perfecta delimitación de poderes, la
creación de la “Universidad Autónoma”, el impulso a una educación Laica y
Gratuita para que el conglomerado tuviera las herramientas suficientes y
necesarias para enfrentar la modernidad y que, quienes la impartieran, tuvieran
la vocación y preparación adecuada para ello.
También hay testimonios del apoyo
popular a la propuesta expropiatoria de
LOS BIENES de las compañías transnacionales que explotaban los yacimientos
petrolíferos y la expulsión de éstas de un país post revolucionario. También,
del intento por consolidar una política pública en donde, el caudillismo era
historia pero, los académicos, los licenciados en el poder, comenzaron a frenar
mediante le miedo y la represión, los vientos de cambio que propusiera y
sustentara jurídicamente Lázaro Cárdenas.
Nos ha tocado crecer siendo contestatarios,
reaccionarios pero con el temor a ser revolucionarios porque el poder fáctico
comenzó a manejar a su antojo y a través del poder económico, el poder
mediático, hasta colocarlo, del segundo, al cuarto lugar – Porque el primer
poder es el pueblo, el segundo los medios de difusión y el tercero, el poder
político – bajo la consigna de acabarlo si no sembraba el temor entre las masas
que conforman nuestro país, dando así, origen al primer monopolio mediático de
América Latina ¡Vaya, hasta comenzaron a transmitir la enseñanza por la tele…!
Vino después algo llamado
tecnocracia, movimiento político que, encabezado por Carlos Salinas de Gortari,
se encargó de echar por tierra, finalmente, los principios rectores de la
verdadera política pública y con ello, los fundamentos de la hoy centenaria
Revolución Mexicana, cimentados por Cárdenas y, en lugar de hacer crecer a las
empresas paraestatales combatiendo la corrupción propiciada por los gobiernos
anteriores, fenómeno creado para tener excusas fuertes y convincentes ante la
sociedad de que, era entonces mejor vender ¡Privatizar! Para quitarse el lastre
que representaban.
Telmex, Ferrocarriles, hospitales de
salud… Hoy, el petróleo se abre al a iniciativa privada extranjera y se forman:
la luz, el agua, la educación y, como en tiempos de Santa Anna, hasta el aire
que respiramos, con el fin de hacer crecer la hacienda de unos cuantos, a costa
de varios millones de habitantes de nuestro México.
En suma, el poder político ha
corrompido, salvo excepciones, a casi todo lo que toca después de Lázaro
Cárdenas, dando al traste, en menos de 100 años, con los ideales de la
“Revolución Mexicana”. Se ha encargado, además, de desaparecer la enseñanza de
las humanidades, primordiales en las escuelas para formar hombres y mujeres de
carácter e ideas propias, según Vasconcelos.
De sembrar temor a la población
mediante la represión, la calumnia, el odio, el miedo y la humillación pública.
Y entonces, los sindicatos combativos por excelencia, entre estos, los
maestros, comenzaron a llenarse de líderes charros que comenzaron a venderse a
cambio de canonjías políticas y económicas, dejando a sus agremiados en la
total indefensión.
Así, los educadores ya no educan,
mucho menos, enseñan, ni el silabario (Cheque el facebook y dese una idea) a
quienes, imbuidos entre el consumismo fomentado por los mass media (esos
monopolios creados por el Estado para su conveniencia) y la presión económica
impuesta por el poder político (Seguirán los gasolinazos todo el año) no tienen
más opciones que estudiar para ser obreros calificados (Carreas técnicas) o ser
parte del inmenso grupo de desempleados con nivel licenciatura.
Las comparaciones son odiosas pero,
dicen que Fidel Castro dijo que en Cuba, todas las putas tienen universidad.
En su momento, el periodista y
escritor Martín Luis Guzmán apuntó:
“Somos solícitos espectadores de cuanto sucede” (Circa 1915) Con base en esa
premisa y por salud física, quienes se dedican a consignar la historia a través
de sus notas en medios impresos y ahora también, virtuales, se ponen a esperar
la “Celebración” del Día del maestro, día en que el Presidente de la República
se va a dirigir a aquellos que hoy está aplastando con reformas absurdas,
anticonstitucionales e impopulares y casi tiránicas, con el objetivo de
PRIVATIZAR la educación porque ¡Los maestros no sirven ya para eso…!
Para comenzar a deshacerse del gasto
que representa la educación laica y gratuita, impulsada por Cárdenas y que,
además de pagarle a maestros en activo, tiene que otorgar pensión a los
jubilados, a pesar de la erogación que pagamos los contribuyentes (Usted, él,
aquel, yo, tú, nosotros) mediante onerosos impuestos a la federación, el Estado
y el municipio por diversos conceptos, ya sólo nos falta pagar impuesto por
respirar.
Y cuya utilidad práctica no se ve
por ningún lado, pero eso sí, hace y crea nuevos ricos y multimillonarios en la
clase política, aunque sólo sean unos asnos cargados con talegas de oro ¿Un
ejemplo? ¡Raúl Zarrabal Ferat! Salió IGUALITO a su papá, sólo que, a su papá,
lo corrieron de la SECOM (Hoy SIOP) cuando se dieron cuenta que estaba robando.
De Oficio:
La pregunta de
las Madres de La Plaza Lerdo el pasado 10 de Mayo fue: ¿Y nosotras, qué
festejamos?esto, ante el creciente número de feminicidios, desaparecidos,
secuestros y asesinatos – hasta de periodistas – en Veracruz. Aunque por
fortuna, no padecemos lo mismo, pero NO estamos exentos, menos en un estado
como el que vivimos, algunos profesionistas, entes pensantes, educadores,
maestros, algún diputado que vale la pena y quienes nos dedicamos a difundir la
información a través de diversos medios, nos sumamos a la pregunta: ¿Y
nosotros, qué festejamos?
Fidel Robles
Guadarrama, durante entrevista In Situ en el corazón político de la capital
veracruzana, soltó una frase clave para lo que está sucediendo en la política
veracruzana y nacional: ¡Es una vergüenza…!
Colofón:
Duarte hace un
convenio increíble para que, los maestros se “liberen de sus deudas con los
agiotistas”, lo que no dice es que, la deuda será transferida al Banco y con el
banco… ¡No se puede negociar una deuda! Al tiempo.
*Periodista Independiente en el
Estado de Veracruz.
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