LIBRE EXPRESION
DAVID ADRIANO
(TOMADO DE LA JORNADA)
Claudio X. González, el
energúmeno
Luis Hernández Navarro
A Claudio X. González le gusta presentarse como
activista social y filántropo preocupado por la educación. Sin embargo, la
actividad favorita en los últimos años del presidente de la organización
patronal Mexicanos Primero es estigmatizar a los maestros, desacreditar la
enseñanza pública e intimidar a quienes no se supediten a su agenda y sus
deseos.
Apenas en mayo pasado,
en Morelia, en el marco de la Agenda por Michoacán, firmada por seis aspirantes
a gobernar esa entidad, en la que se comprometieron a impulsar seis ejes de políticas
públicas, Claudio X. González amenazó a quienes no suscribieran los compromisos
del sector empresarial en materia educativa con exhibirlos ante la sociedad.
No fue un caso único.
Así se las gasta. En plena campaña electoral federal, Mexicanos Primero y otras
100 organizaciones patronales, varias de ellas dedicadas a la presión política
y cabildeo en materia de instrucción pública, emplazaron a los partidos
políticos a suscribir los 10 Compromisos por la Educación Nacional con Equidad
y Calidad.
Entre las organizaciones
promotoras del compromiso se encuentran sindicatos patronales, como el Consejo
Coordinador Empresarial, la Confederación Patronal de la República Mexicana, la
Cámara Nacional de Comercio, la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles
y el Consejo Mexicano de Negocios. Están, también, instituciones educativas
privadas auspiciadas por órdenes religiosas del tipo de la Universidad Anáhuac,
la Universidad La Salle de Chihuahua, el Colegio Israelita de México y la
Universidad Hebraica. También la ultraderechista Unión Nacional de Padres de
Familia, organizaciones fantasmagóricas, como la Alianza de Maestros, o
asociaciones como Jacaranda Education.
El que sindicatos
patronales, universidades privadas de corte reigioso y grupos de cabildeo y
presión empresariales presionen a los partidos políticos en plena contienda
electoral para que asuman compromisos en materia de educación pública es, por
lo menos, sospechoso. Sin embargo, fue presentado ante la opinión pública como
natural y legítimo.
A pesar de ello, la
presión de Mexicanos Primero y sus aliados para la firma de los 10 Compromisos
fracasó estrepitosamente. Cinco partidos –el de la Revolución Democrática, del
Trabajo, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano y Morena– se negaron a suscribirlo.
Encolerizado ante el
descalabro, asumiéndose como la autoridad educativa de facto, Claudio X. González sentenció que
quienes rechazaron la firma del decálogo reprobaron esta prueba ciudadana. Para
mí –señaló– son rajones, y les exigió cumplirlos.
Como parte de su
extorsión político-electoral, Mexicanos Primero publicó costosos desplegados a
plana entera en cinco periódicos de circulación nacional, advirtiendo: Los
mexicanos tenemos derecho a saber qué partidos y qué candidatos están con la
reforma educativa y el estado de derecho y quiénes en contra. En el lado
izquierdo de la inserción pagada puso los logotipos de los institutos políticos
que aceptaron su chantaje con una palomita verde a su lado, y del lado derecho
los emblemas de quienes lo objetaron con un tache rojo y un letrero que dice:
No firmó. Y, ya encarrerado, de cara a las elecciones, amenazó: La tarea no
termina el 7 de junio, sólo comienza.
El espíritu pendenciero
de González no tiene límite. Acostumbrado a mandar, exige obediencia de políticos,
funcionarios y maestros. Los trata como subordinados.
En sus giras por el
interior de la República pontifica, pregona y juzga los asuntos de la enseñanza
pública sin mesura alguna. Apenas el pasado 11 de mayo, el secretario de
Educación Cultura de Chihuahua, Marcelo González, denunció que el presidente de
Mexicanos Primero había ido a esa entidad a hacerse el gracioso y a emitir
declaraciones irresponsables sobre el sistema educativo. Las hizo, además,
desde una universidad privada.
En una visita a Morelia
en 2013, el vocero empresarial dijo cualquier cantidad de barbaridades sobre la
educación en la entidad. Fausto Vallejo, entonces gobernador del PRI en la
entidad, le reviró: Michoacán no puede aceptar calificaciones, sólo razones y
cifras. Apenas un año antes, el mandatario lo había felicitado por producir el
panfleto fílmico De panzazo.
Es un esfuerzo que se debe reconocer, dijo.
Su odio a los profesores
democráticos y a la educación pública es visceral. Su incontinencia verbal es
ofensiva. Resulta curioso en un hombre que navega por el mundo con la carátula
de piadoso, líder ciudadano y buen católico. En su cuenta de Twitter acusa a
los dirigentes magisteriales de criminales, mafia, delincuentes con permiso y “cártel”.
A su organización le imputa ser una mafia y un monstruo.
Su rencor hacia los
mentores oaxaqueños, proverbial desde hace años, creció aún más desde que, en
febrero de 2013, le impidieron presentar un informe y lo obligaron a salir
huyendo por la puerta de atrás del hotel en el que se encontraba. En
conmemoración de esos hechos, la botarga de una enorme rata con su rostro y el
símbolo del PRI en el pecho circuló profusamente por las redes sociales.
La ofensiva de Claudio
X. González contra los trabajadores de la educación ha adquirido el tono de
guerra santa. Convertido en Ministerio Público, el vocero empresarial ha
exigido que se les despida y se meta a sus dirigentes a la cárcel. Apenas este
sábado pasado, los acusó de ser una cúpula que es delincuencia organizada
dedicada a delinquir.
El tono de energúmeno y
la virulencia del discurso del presidente de Mexicanos Primero ha crispado aún
más el mundo de la enseñanza. Sus ofensas han sido imitadas en multitud de
medios de comunicación, en una vergonzoza campaña se estigmatización contra los
educadores. Sus desplantes y chantajes políticos han convertido al gobierno
federal en rehén de los caprichos empresariales. Que nadie se llame a engaño de
lo que puede suceder. La furia y los arrebatos de Claudio X. González amenazan
con incendiar aún más la pradera educativa.
P.D. A la memoria de Alfonso Villa, compañero
imprescindible.





