Por: José Miguel Cobián
Cien mil millones de pesos, ochenta y
cinco mil millones de pesos… Son muchos miles de millones de pesos. Independientemente de lo que se robaron, la
realidad es que hay un enorme boquete en las finanzas públicas del estado. La deuda a corto plazo debió de estar pagada
en tiempo, si es que no se hubieran desviado los recursos, pero aún así
tendríamos 45 mil millones de pesos de déficit, de adeudos, por una sencilla
razón, ni Fidel ni Duarte se atrevieron a reducir el gasto público, o a
incrementar el ingreso del estado. En
resumen, en tiempos de Fidel los gastos superaban a los ingresos en seis mil
millones de pesos al año. En tiempos de
Duarte llegó a superar el egreso en diez mil millones de pesos a los
ingresos. Esto nos anuncia un poco cuál
será la política económica del próximo gobierno.
Como en cualquier familia, si se debe
dinero en tarjeta de crédito y si además se le debe al abarrotero de la
esquina, que nos vende la comida y además sabemos que la familia gasta más de
lo que ingresa, el sentido común nos indica que habrá que buscar más ingresos,
que es ya lo que hizo Miguel Ángel y sigue haciendo día con día, primero en su
reunión con Peña y posteriormente en las reuniones que habrá de tener con
Osorio Chong y con Meade. Miguel Ángel
ha solicitado un aumento en las participaciones federales del gobierno de
Veracruz para el próximo año, y se enfrenta a un enorme recorte del gasto
público a nivel nacional, lo cual implica que será muy difícil lograr un
aumento razonable acorde a las necesidades, aunque sí tendrá algún éxito en
aumentarlo. (Espero). Otra opción es incrementar los ingresos
propios, ya que el gobierno del estado tiene fuentes de ingresos propios y
también la posibilidad de aumentar impuestos estatales, lo cual tendría un
costo político, pero si se observan resultados, la gente apoyaría, a pesar de
entender que estarían pagando los robos de terceros.
Además de aumentar los ingresos, la
familia del ejemplo tendría que reducir los gastos, entre otros tomar decisiones
que no serán políticamente atractivas, pero que serán a fin de cuentas las
decisiones responsables para comenzar a mejorar el entorno económico. Hay registros de que ha aumentado el número
de trabajadores del estado, lo cual implica que muy probablemente habrá que
realizar un recorte, pero antes de ello, encontrar aquéllos que dobletean
plazas sin cumplir con su trabajo en cada una.
También habremos de ver una reducción en las prestaciones de los
servidores públicos, lo cual será muy aplaudido por la sociedad. Basta ya de
celulares, automóviles y camionetotas del año, viajes en primera clase,
comilonas de miles de pesos, etc.
Hay una enorme fuente de ingresos o
reducción de gasto para el gobierno del estado, que todos los veracruzanos
tienen la esperanza de ver sus frutos. La anulación de la corrupción, de los
moches, de las comisiones y comenzar a limpiar a México a partir del estado de
Veracruz. Proponer al legislativo
reducir los parámetros de obra pública que todos en el estado sabemos que están
inflados. Aplicando estas vacunas, habrá
ahorros considerables, aún cuando no haya obra pública el primer año.
Así, Veracruz se puede convertir en un
ejemplo a nivel nacional. Es muy
sencillo cuando se entiende el problema, encontrar la solución al mismo. Sus orígenes llevan a sus causas. No será fácil, la medicina será dolorosa,
pero estoy seguro que el pueblo de Veracruz cuando comience a ver resultados
prolongará el bono de esperanza en un cambio tan urgente en el estado.
Algo que llama la atención en las listas
que ha presentado el gobernador elector para la entrega-recepción es la
participación muy marcada de dos grupos de ciudadanos, uno de ellos, muy
allegado a Miguel Ángel, con personas de probada capacidad y eficacia en su desempeño,
y por el otro lado, un grupo de personas de la sociedad civil que funcionan
como testigos sociales en la entrega-recepción.
Personas que luchan, señalan, critican la corrupción y que están
encantados de poner su granito de arena para combatir este cáncer que corroe
las entrañas del estado.
Miguel Ángel ha abierto una rendija de
esperanza para los habitantes del estado. La del combate real a la
corrupción. Se le ha querido quitar el
mérito mencionando que es una venganza política, cuando en realidad, es deber
de cada ciudadano denunciar cualquier desvío de fondos públicos. Empequeñecer los méritos de las denuncias y
del concienzudo trabajo de investigación que ha llevado su equipo implica
también empequeñecer el empeño de todos los que desde cada una de nuestras
trincheras luchamos por un mejor México.
Mucho se ha analizado respecto a la
posibilidad de que la federación no apoye a Veracruz por razones políticas y
electorales. Baste recordar que un
presidente además no levantarse pensando como va a joder a México, entiende
claramente que al país no le conviene una mayor descomposición social en el
tercer estado en población del país. A
fin de cuentas si en el largo plazo le va mal a Veracruz, también le va mal a
México.
Cierto que el secretario de hacienda dijo
que el problema es de Veracruz. Algo que vale señalar como falta de
sensibilidad política pero que se agradecer por su sinceridad. No podemos
esperar nada de Hacienda. Ok, entonces habrá que reestructurar la deuda pública
además de tomar el resto de las medidas mencionadas anteriormente.
Ahora habrá que ver la reacción de la
bancada del PRI en la cámara baja. Pues representan la tercera fuerza del
país. Pueden mejorar la situación de
Veracruz enviando mayor presupuesto al estado, o actuar de manera mezquina para
dañar al gobernador entrante, sin importar si se llevan entre las patas a ocho
millones de ciudadanos mexicanos.
Veracruz tiene tres senadores,
los tres de apellido Yunes, y los tres con un gran amor por Veracruz…
Ahora es el tiempo de demostrarlo.





