En sus calles y edificios públicos
NOGALES SIN ORDEN Y LIMPIEZA 🧹🗑️🪰
Nogales, Veracruz. 23/08/26.- El llamado del alcalde Libni Zuriel de la Cruz Cruz para que la ciudadanía barra sus banquetas, retire la maleza y mantenga limpio el frente de sus viviendas abre un debate que va más allá de una simple escoba.
La participación ciudadana siempre será importante, pero también cabe preguntar: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de los ciudadanos y dónde comienza la obligación de la autoridad municipal?
En su mensaje, el presidente municipal plantea que el “resurgimiento de Nogales empieza desde casa” y convoca a familias y colonias a sumarse a un programa de limpieza. Incluso pregunta qué premios deberían entregarse a quienes más participen.
La propuesta puede sonar atractiva, pero también genera una pregunta incómoda: ¿acaso mantener limpio el municipio no forma parte de las responsabilidades de un gobierno municipal?
La crítica no está dirigida contra quien barre su banqueta. Al contrario: una ciudad limpia requiere ciudadanos responsables. El problema aparece cuando desde el gobierno se pretende trasladar buena parte de esa responsabilidad a la población sin explicar con claridad qué acciones concretas realizará el Ayuntamiento para garantizar servicios eficientes de limpia, recolección y mantenimiento de espacios públicos.
Y aquí hay un punto que merece especial atención.
Si el alcalde pretende dar el ejemplo públicamente con una escoba en la mano, sería razonable que ese ejemplo comenzara también por los propios edificios municipales. ¿Qué tan limpias y dignas están las instalaciones donde diariamente se atiende a la ciudadanía?
En particular, existen señalamientos ciudadanos sobre las condiciones de los baños del Palacio Municipal, donde se ha denunciado suciedad y malos olores. Si se quiere hablar de limpieza y cultura ciudadana, el gobierno debería ser el primero en demostrar que puede mantener impecables sus propios espacios.
También resulta inevitable cuestionar el carácter de algunas fotografías institucionales en las que funcionarios aparecen realizando labores de limpieza. Una imagen puede transmitir compromiso, pero el verdadero resultado de una política pública no se mide por la fotografía de un funcionario con una escoba, sino por calles limpias, banquetas transitables, espacios públicos cuidados y servicios municipales funcionando de manera permanente.
Porque barrer para la fotografía es sencillo.
Lo verdaderamente difícil es mantener limpio un municipio todos los días.
El alcalde tiene razón en una cosa: el resurgimiento de Nogales requiere participación ciudadana. Pero esa participación debe ser complementaria, no un sustituto de las obligaciones del gobierno.
La ciudadanía puede barrer su banqueta, retirar la maleza y recoger sus residuos. La autoridad, por su parte, debe garantizar que existan servicios de limpia eficientes, recolección adecuada, mantenimiento de espacios públicos y condiciones dignas en las instalaciones municipales.
Antes de pedirle a la población que tome la escoba, quizá sería pertinente que el Ayuntamiento tome primero la responsabilidad completa de su propia casa.
Porque si el mensaje es “el resurgimiento es tarea de todos”, la pregunta también debe ser:
¿QUÉ PARTE DE ESA TAREA LE CORRESPONDE REALMENTE AL GOBIERNO?
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