1° de noviembre de 2026.
Japón, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá y países nórdicos mantienen recomendaciones de prevención; la Ciudad de México recordó a la población la importancia de contar con suministros básicos ante posibles contingencias.
La preparación de los hogares ante emergencias se ha convertido en una prioridad para gobiernos de América, Europa y Asia. Cada vez más autoridades recomiendan mantener reservas de agua, alimentos y artículos indispensables para afrontar los primeros días de una crisis, periodo en el que podrían interrumpirse servicios como electricidad, agua potable, transporte y comunicaciones.
En México, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México difundió un recordatorio para que las familias preparen su denominada «Mochila de Vida», con elementos que permitan responder ante una situación de emergencia y facilitar una eventual evacuación.
Esta recomendación no es nueva en el país. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) promueve desde 2018 la preparación de mochilas con provisiones suficientes para las primeras 72 horas posteriores a un desastre, principalmente ante sismos, inundaciones y otros fenómenos naturales.
GOBIERNOS INTERNACIONALES FORTALECEN LA PREVENCIÓN
En Reino Unido, el Gobierno puso en marcha el 22 de octubre de 2026 la campaña Be Ready, una estrategia de tres años que invita a los hogares a prepararse para enfrentar hasta tres días de interrupciones en servicios esenciales. La iniciativa contempla reservas de agua, alimentos no perecederos, linternas, baterías y medicamentos.
Francia cuenta con un kit oficial de autonomía de 72 horas que incluye agua potable, alimentos, radio, botiquín, medicamentos, documentos y dinero en efectivo.
En Canadá, las autoridades de seguridad pública promueven la integración de equipos familiares para mantenerse autosuficientes durante al menos tres días.
Alemania tiene una recomendación incluso más amplia: su Oficina Federal de Protección Civil aconseja disponer de provisiones para diez días, aunque señala que contar inicialmente con reservas para tres días también representa un avance importante.
En Japón, debido a su exposición a terremotos, tsunamis y otros fenómenos naturales, las autoridades recomiendan almacenar alimentos y agua para un mínimo de tres días, preferentemente para una semana.
En los países nórdicos, las recomendaciones varían: Suecia y Noruega promueven reservas para aproximadamente siete días, mientras Finlandia y Dinamarca contemplan periodos de al menos 72 horas.
A estas medidas se suma la Unión Europea, cuya Estrategia de Preparación de la Unión, presentada en marzo de 2025, establece como objetivo que la población pueda mantener su autonomía durante un mínimo de 72 horas ante situaciones de crisis.
¿QUÉ DEBE CONTENER UNA MOCHILA DE EMERGENCIA?
Las recomendaciones internacionales coinciden en la importancia de contar con agua potable, alimentos no perecederos, linterna, radio portátil, baterías de repuesto, cargador o batería externa para teléfonos, botiquín de primeros auxilios, medicamentos de uso habitual, documentos personales protegidos, dinero en efectivo, artículos de higiene y ropa adecuada.
También deben considerarse las necesidades particulares de niñas y niños, personas adultas mayores, personas con discapacidad y mascotas.
Las autoridades recomiendan mantener estos artículos en un lugar accesible, revisar periódicamente las fechas de caducidad y establecer un plan familiar que contemple rutas de evacuación, puntos de reunión y medios de comunicación.
¿ESTÁ RELACIONADO CON LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES?
El incremento de las tensiones geopolíticas, los conflictos armados, las amenazas cibernéticas y los riesgos sobre infraestructuras estratégicas forman parte del contexto internacional en el que distintos gobiernos han reforzado sus políticas de prevención.
Sin embargo, no existe evidencia de que el recordatorio difundido en la Ciudad de México responda directamente a una amenaza de guerra entre Estados Unidos e Irán, ni de que exista una alerta mundial que obligue a la población a prepararse ante un conflicto bélico inminente.
El objetivo de estas recomendaciones es fortalecer la capacidad de respuesta de las familias ante diferentes escenarios, desde desastres naturales hasta apagones, inundaciones, interrupciones de suministros o emergencias de mayor alcance.
La coincidencia de estas políticas en distintos países refleja un cambio en la cultura de protección civil: estar preparados para las primeras 72 horas puede marcar una diferencia mientras llegan los servicios de emergencia y se restablecen las condiciones de normalidad.





