A los vecinos y vecinas de Ciudad Mendoza
Multi-Medios Las Altas Montañas
Queridos hermanos mendocinos:
(15/07/26). Lo dijo con toda sinceridad el alcalde Gustavo Sánchez en su mensaje, al reconocer las virtudes del ex presidente municipal de Orizaba Juan Manuel Diez: muchos de ustedes han expresado que quisieran ver a su ciudad igual: ordenada, limpia, segura y con atractivos que inviten a quedarse y a visitarla. Es un deseo justo, legítimo y profundamente sentido por quienes aman este suelo y quieren verlo florecer.
Es comprensible que miren con esperanza lo que se ha logrado en Orizaba, porque también en Ciudad Mendoza hay voluntad, hay gente trabajadora y hay un corazón enorme que pide mejores días. Lo que pasa es que hoy su realidad es muy distinta: mientras se sueña con calles limpias y espacios cuidados, a diario se ven montones de basura que nadie recoge a tiempo, inseguridad que quita la tranquilidad y servicios que no llegan como debieran a las comunidades más alejadas.
No es justo que tengan que elegir entre querer a su tierra y sufrir sus carencias. Ustedes no piden lujos ni imposibles: piden lo que cualquier ciudad merece: calles donde caminar sin miedo, espacios públicos dignos, servicios que funcionen y una ciudad que de orgullo vivirla. No es pedir demasiado, es pedir que se cumpla con la obligación de cuidar lo que es de todos.
Orizaba no nació ordenada ni limpia de la noche a la mañana: lo logró porque hubo voluntad de gobernar pensando en el bien común, poniendo por delante el interés de la gente por encima de todo. Y eso mismo es lo que ustedes merecen aquí, en su propia casa. No hace falta irse lejos para ver lo que se puede hacer: basta con tener la decisión de hacerlo bien.
La basura que se acumula no es culpa de quien la produce, sino de quien tiene la responsabilidad de recogerla. La inseguridad que preocupa no es algo inevitable, sino algo que se combate con trabajo, presencia y acciones claras. Y los servicios que faltan en las comunidades no son un regalo, son un derecho que corresponde garantizar.
Quienes quisieran una ciudad como Orizaba no están pidiendo algo ajeno: están pidiendo que Ciudad Mendoza sea la mejor versión de sí misma. Que tenga el orden que se merece, la limpieza que dignifica, la seguridad que da paz y los atractivos que muestran todo lo bueno que aquí hay. Su deseo no es una queja, es una señal de amor por su tierra.
El reconocimiento que hizo el alcalde de lo que se logró en Orizaba debe ser el punto de partida, no el límite. Es tiempo de que ese mismo compromiso llegue aquí, para que muy pronto también ustedes puedan decir con orgullo: vivimos en una ciudad ordenada, limpia, segura y con mucho que ofrecer. Porque Ciudad Mendoza tiene todo para serlo: solo falta que se le cuide como se debe.
No dejen de soñar esa ciudad mejor. Es su derecho, es su deseo y debe ser la meta de quienes tienen la responsabilidad de gobernar. Que el ejemplo de lo que se ha hecho en otro lado sirva para recordar que aquí también se puede, y que ustedes se lo merecen todo.
Atentamente,
Quienes creen en el futuro de Ciudad Mendoza





