Orizaba, Veracruz. — Las butacas del auditorio de la CROM en Orizaba se llenaron de emoción y reflexión. Trabajadores de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) subieron al escenario para presentar la obra “Érase una vez un rey”, una puesta en escena que no solo entretiene, sino que invita a mirar con ojos nuevos el poder, la justicia y la soberanía de quienes trabajan. La función fue posible gracias al impulso decidido del secretario general de la Central Obrera Regional, Alfredo Hernández Ávila, quien abrió las puertas de este recinto para que el arte llegara a la base trabajadora.
La obra: espejo de nuestra realidad
“Érase una vez un rey” narra la historia de un gobernante que cree poder decidirlo todo, pero que poco a poco descubre que el verdadero sostén de una nación no está en el trono, sino en las manos que siembran, construyen y cuidan cada día. Es una fábula que recorre el camino del poder absoluto hacia la comprensión humilde: que ninguna autoridad puede sostenerse sin el trabajo digno de su gente. La obra recuerda que el poder que no escucha, que no comparte, que no rinde cuentas, termina por desmoronarse. Y que el pueblo, cuando se reconoce como protagonista, es la fuerza que transforma todo.
Para los trabajadores de CONAGUA, esta historia tiene un significado profundo. Quienes cuidan el agua —recurso vital, patrimonio de la nación— saben que su labor no es solo técnica: es de servicio, de defensa del bien común. La obra habla de la soberanía de los recursos naturales, de la importancia de que la riqueza se administre con justicia y transparencia, y de que las voces de quienes trabajan no sean apagadas por decisiones ajenas. Es un recordatorio: el agua y el trabajo son derechos, no mercancías. Y el pueblo tiene que vigilar que así sea.
El escenario y el anfitrión
Que esta obra se presentara en la sede de la CROM en Orizaba no es casualidad. Alfredo Hernández Ávila, dirigente obrero cercano a las familias del Corredor Industrial, entendió que el teatro también es herramienta de formación y unión. Bajo su gestión, el auditorio se ha convertido en espacio de encuentro: donde los trabajadores no solo se reúnen para tratar asuntos laborales, sino para compartir cultura, pensamiento y esperanza. Su apoyo fue clave: facilitó el recinto, dio difusión y recibió a los actores con el respeto que merece el arte hecho por y para la clase trabajadora.
Agradecimientos sinceros
Nada de esto habría sido posible sin el respaldo de las empresas del Corredor Industrial de Orizaba, que con generosidad y visión se sumaron como patrocinadores. Su apoyo demuestra que el sector productivo también entiende que fortalecer la cultura y la convivencia laboral es invertir en una comunidad más unida, consciente y fuerte. A ellas, nuestro reconocimiento y gratitud.
Asimismo, se agradece de manera especial la presencia y el respaldo del director de la CONAGUA Zona Centro, Sergio Antonio López Montecinos, quien acompañó a su equipo en esta noble actividad. Su asistencia reconoce que los trabajadores de la institución no solo cumplen tareas operativas: tienen voz, sensibilidad y capacidad de crear. Que su presencia sea señal de que la institución valora también el crecimiento humano y la expresión de su gente.
Cierre: el pueblo en escena
Al finalizar la función, el aplauso llenó el recinto. Porque “Érase una vez un rey” nos recuerda que la historia no la escriben solamente los que mandan: la escriben los que trabajan, los que resisten, los que se organizan. Y en Orizaba, el pueblo sigue escribiendo la suya, con arte, con dignidad y con la convicción de que un futuro más justo es tarea de todos.





